✍🏻 Ratzinger: defensor del auténtico Jesucristo ✝️

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La exégesis moderna ha creado una imagen distorsionada de Jesucristo. Ratzinger expone en varios de sus libros la metodología para su interpretación de la figura de Cristo. La exégesis debería considerar el valor añadido de la palabra. Esto trasciende el momento histórico. Sólo así sale a relucir la auténtica imagen de Jesucristo.

El gancho

Un creciente interés por la escritura y filología me ha hecho leer este libro de Ratzinger: Jesús de Nazaret: del bautismo a la Transfiguración. Los pensamientos de este artículo están basados en el prólogo de este libro.

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Puntuación: 5 de 5.

Una exégesis arrogante

El prólogo del libro es de una gran profundidad. Trata de indicaciones metodológicas que determinan la interpretación de Ratzinger de la figura de Jesús en el Nuevo Testamento. Ha intentado, más allá de la interpretación meramente histórico-crítica, aplicar los nuevos criterios metodológicos, que nos permiten hacer una interpretación propiamente teológica de la Biblia, que exigen la fe, sin por ello querer ni poder en modo alguno renunciar a la seriedad histórica

Los avances en la investigación histórico crítica, aumentaron la grieta entre el «Jesús histórico» y el «Cristo de la fe». Jesús como revolucionario anti romano o benigno moralista. Peligra la íntima amistad con Jesús, de la que todo depende. Sin su enraizamiento en Dios, su figura se difumina, pierde sentido. Una exégesis veraz considera a Jesús a partir de su comunión con el Padre.

Orientaciones metodológicas

Método histórico

El factum historicum cubre la realidad del mensaje. Es la primera herramienta para abordar la interpretación de un mensaje. El problema es que la palabra tiene dimensiones más profundas. Tiene significados que la completan y no pueden ser ignorados.

Si decimos «la epidemia de ébola se extendió con rapidez». No sólo narramos aquel momento histórico sino que transmitimos al lector del futuro valores como: alerta, prevención, el cuidado o la solidaridad. Si además unimos este mensaje al historial de epidemias de África, aparece un cuerpo que nos dará una imagen más real de esta pandemia. No nos podemos quedar con la literalidad de los hechos ni encajanarlos en su momento histórico. En muchas ocasiones, el autor expresa un mensaje universal que no conoce límites de espacio ni tiempo.

Con Jesucristo no nos podemos quedar ahí. Su mensaje no es como el del ébola o el resto de cosas materiales. Habla de un Reino que no aparece en los mapas. Es heredero de una tradición espiritual cuyo origen se remonta a los tiempos de Abrahán. Este conjunto de enseñanzas forma un cuerpo homogéneo que desemboca en Jesucristo.

El método histórico tiene límites:

  • Permanece en el pasado.
  • Basado en contexto temporal.
  • Trata palabras como meramente humanas.
  • Subdivide texto en sus fuentes sin tener en cuenta la unidad de toda la Biblia.
  • No debe superar el nivel de hipótesis. Exégetas modernos dan por hecho cosas.

La fe como valor de la palabra

Para la fe bíblica es fundamental referirse a hechos históricos reales. No son leyendas. La fe sin historia no vale nada, es otra religión, es gnosticismo. Así pues, si la historia, forma parte esencial de la fe cristiana en este sentido, ésta debe afrontar el método histórico. La fe misma lo exige.

Por tanto, el método histórico crítico remite a algo que lo supera y lleva en sí una apertura intrínseca a métodos complementarios. En la palabra pasada se puede percibir la pregunta sobre su hoy; en la palabra humana resuena algo más grande. Nace la exégesis canónica.

Exégesis canónica

Quien quiera entender la Escritura en el Espíritu en que ha sido escrita debe considerar el contenido y la unidad de toda ella. A través de la tradición y la fe.

Unidad de la escritura a través de relecturas sobre situaciones nuevas. Hay un valor añadido intrínseco de la palabra, que trasciende su instante histórico. Para la exégesis cristiana, los «4 sentidos de la Escritura» son dimensiones de la palabra: historia, contexto temporal y las ocultas posibilidades de futuro. Es inspiración.

La formación de la Escritura se configura como un proceso de la palabra que abre poco a poco sus potencialidades interiores, que de algún modo estaban ya como semillas y que sólo se abren ante el desafío de situaciones nuevas, nuevas experiencias y nuevos sufrimientos. Quien observa este proceso —sin duda no lineal, a menudo dramático pero siempre en marcha— a partir de Jesucristo, puede reconocer que en su conjunto sigue una dirección, que el Antiguo y el Nuevo Testamento están íntimamente relacionados entre sí.

Prólogo. Sobre la unidad de la Escritura 3%

Los libros de la Biblia no son simple literatura. Compuestos por 3 sujetos: autores, pueblo de Dios y la Iglesia.

La interpretación de Ratzinger

Parte de la confianza en los Evangelios. Necesaria una benevolencia inicial. Quiere presentar al Jesús de los Evangelios como el Jesús real, como el «Jesús histórico» en sentido propio y verdadero. Y lo hacen describiendo una figura completa e íntegra, históricamente sensata y convincente.

La Fe de Ratzinger

Sólo si ocurrió algo realmente extraordinario, si la figura y las palabras de Jesús superaban radicalmente todas las esperanzas y expectativas de la época, se explica su crucifixión y su eficacia.

Creer que precisamente como hombre, Él era Dios, y que dio a conocer esto veladamente en las parábolas, pero cada vez de manera más inequívoca, es algo que supera las posibilidades del método histórico.

Por el contrario, si a la luz de esta convicción de fe se leen los textos con el método histórico y con su apertura a lo que lo sobrepasa, éstos se abren de par en par para manifestar un camino y una figura dignos de fe.

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