La Resurreccin de Jess de entre los muertos

Fecha publicación: 11 enero 2020
Portada del libro

ca.m.wikipedia.orgFitxer:Fra Angelico – Noli Me Tangere (Cell 1) – WGA00535.jpg – Viquipdia, l’enciclopdia lliure

Desde la perspectiva cristiana, la resurreccin de Jess es el acontecimiento ms importante de la historia. Nuestra fe se basa en la resurreccin. Sin ella nuestras creencias quedan reducidas a una mera enseanza normativa. Las narraciones de la resurreccin recogen los titubeos de los discpulos. Un asombro transformado en alegra que les llevar a dar testimonio por todas las naciones.

El gancho

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Ratzinger, mi telogo de cabecera, aborda el conflicto entre la predicacin de Jess y las leyes judas en su libro: Jess de Nazaret: Desde la Entrada en Jerusaln hasta la Resurreccin. Los pensamientos de este artculo estn basados en el captulo 9 de este libro. Este artculo es un resumen de notas sobre este captulo. Muchos textos son copias del libro.

Qu sucede en la resurreccin de Jess

Si Cristo no ha resucitado, nuestra predicacin carece de sentido y vuestra fe lo mismo. Adems, como testigos de Dios, resultamos unos embusteros, porque en nuestro testimonio le atribuimos falsamente haber resucitado a Cristo.

1 Co 15,14s

Un mero maestro religioso

Si se prescinde de la resurreccin, an se pueden tomar sin duda de la tradicin cristiana ciertas ideas interesantes sobre Dios y el hombre, sobre su ser hombre y su deber ser una especie de concepcin religiosa del mundo, pero la fe cristiana queda muerta. En este caso, Jess es una personalidad religiosa fallida; una personalidad que, a pesar de su fracaso, sigue siendo grande y puede dar lugar a nuestra reflexin, pero permanece en una dimensin puramente humana, y su autoridad slo es vlida en la medida en que su mensaje nos convence.

Ya no es el criterio de medida; el criterio es entonces nicamente nuestra valoracin personal que elige de su patrimonio particular aquello que le parece til. Y eso significa que estamos abandonados a nosotros mismos. La ltima instancia es nuestra valoracin personal. Quedara en cuestin la figura y el mensaje de Cristo. Que Jess slo haya existido o que, en cambio, exista tambin ahora depende de la resurreccin.

Nuevo tipo de vida

WikipediaArchivo:Noel Coypel The Resurrection of Christ.jpg – Wikipedia, la …

Es un fenmeno nuevo que no es una reanimacin de un muerto como la de Lzaro o la del joven de Nan. Algo as hubiera sido irrelevante para la historia. En la resurreccin del Hijo del hombre ha ocurrido algo completamente diferente. Se trata de un tipo de vida totalmente nuevo, a una vida que ya no est sujeta a la ley del devenir y de la muerte. Es una mutacin decisiva, un salto cualitativo, un tipo nuevo de futuro para la humanidad. Segn Pablo, la resurreccin es un acontecimiento universal o no es nada. No ha vuelto a una vida humana normal.

El testimonio paradjico de los testigos

Esto era algo totalmente inesperado tambin para los discpulos, ante lo cual necesitaron un cierto tiempo para orientarse. Es cierto que la fe juda conoca la resurreccin de los muertos al final de los tiempos. Nadie haba pensado en un Mesas crucificado y eso implicaba volver a leer con otros ojos las Escrituras y reinterpretarlas. Para los discpulos la resurreccin fue tan real como la crucifixin. Hubo un titubeo y asombro inicial.

La paradoja era indescriptible: por un lado, l era completamente diferente, no un cadver reanimado, sino alguien que viva desde Dios de un modo nuevo y para siempre; y, al mismo tiempo, precisamente l, aun sin pertenecer ya a nuestro mundo, estaba presente de manera real, en su plena identidad.

Se trataba de algo absolutamente sin igual, nico, que iba ms all de los horizontes usuales de la experiencia y que, sin embargo, segua siendo del todo incontestable para los discpulos. As se explica la peculiaridad de los testimonios de la resurreccin: hablan de algo paradjico, algo que supera toda experiencia y que, sin embargo, est presente de manera absolutamente real.

Una nueva dimensin ante el pensamiento ilustrado

FlickrImage from page 508 of «Hurlbut’s Life of Christ for young | Flickr

El pensamiento ilustrado niega la resurreccin. Hay un cambio de la imagen cientfica del mundo… las ideas tradicionales sobre la resurreccin de Jess han de considerarse obsoletas.

Se habla de algo nuevo, de algo nico hasta ese momento; se habla de una dimensin nueva de la realidad que se manifiesta entonces. No se niega la realidad existente. Se nos dice ms bien que hay otra dimensin ms de las que conocemos hasta ahora. Esto, est quizs en contraste con la ciencia? Puede darse slo aquello que siempre ha existido? No puede darse algo inesperado, inimaginable, algo nuevo? Si Dios existe, no puede acaso crear tambin una nueva dimensin de la realidad humana, de la realidad en general? La creacin, en el fondo, no est en espera de esta ltima y suprema mutacin, de este salto cualitativo definitivo? Acaso no espera la unificacin de lo finito con lo infinito, la unificacin entre el hombre y Dios, la superacin de la muerte?

Semilas de eternidad

Los comienzos de las novedades empiezan como algo pequeo, invisibles e inadvertidos. Son granos de mostaza. Curiosa inversin de las proporciones. La resurreccin ha entrado en el mundo a travs de las apariciones a unos pocos elegidos.

Era un acontecimiento tan impresionante y real, y se manifestaba con tanta fuerza ante ellos, que desvaneca cualquier duda, llevndolos al fin, con un valor absolutamente nuevo, a presentarse ante el mundo para dar testimonio: Cristo ha resucitado verdaderamente.

Los dos tipos diferentes de testimonios de la resurreccin

La tradicin en forma de confesin

La tradicin en forma de confesin sintetiza lo esencial en forma de enunciados breves que quieren conservar el ncleo del acontecimiento. Son de carcter normativo. Imponen la fe por la letra a toda la comunidad. Son una confirmacin de la fe. Se puede ver este tipo en el relato de los discpulos de Emas, la Carta a los Romanos y en San Pablo.

Es importante el hecho de que Pablo, por la idea que tena de s mismo y por la fe de la Iglesia naciente, se sintiera legitimado a unir con el mismo carcter vinculante la confesin original y la aparicin que tuvo del Resucitado, as como la misin de apstol que ello comportaba. l estaba claramente convencido de que esta revelacin del Resucitado entraba tambin a formar parte de la confesin: que formaba parte de la fe de la Iglesia universal, como elemento esencial y destinado a todos.

3 Que Cristo muri por nuestros pecados, segn las Escrituras; 4 que fue sepultado, y que resucit al tercer da, segn las Escrituras; 5 que se le apareci a Cefas y ms tarde a los Doce. 6 Despus se apareci a ms de quinientos hermanos juntos, la mayora de los cuales viven todava… 7 Despus se le apareci a Santiago, despus a todos los apstoles; 8 por ltimo, como a un aborto, se apareci tambin a m.

1 Co 15,3-8

La mencin de Santiago porque con l, la familia de Jess, que antes tuvo reticencias con respecto a la misin de Cristo, entra a formar parte de la comunidad de creyentes.

La muerte de Jess

La confesin de Pablo reza: Cristo muri por nuestros pecados segn las Escrituras. En el relato de Emas se demuestra que todo lo ocurrido en la vida de Cristo es el cumplimiento de las Escrituras. La Escritura es el mtodo para conocer a Cristo. Su muerte no es una casualidad porque recibe toda su lgica y significado del contexto histrico de Dios con su pueblo.

El morir por los pecados se cumple en Isaas 53, la figura del Siervo de Dios. Jess es arrancado de este tipo de muerte humana que proviene del pecado original, del querer ser como Dios. La muerte de Cristo viene de la humildad, es obra del amor de Dios que desciende hasta nuestras miserias y nos eleva hacia s. Una muerte en el contexto del servicio de expiacin, que reconcilia al hombre con Dios y se convierte en luz para todos los pueblos.

La cuestin del sepulcro vaco

Si bien el sepulcro vaco de por s no puede probar la resurreccin, sigue siendo un presupuesto necesario para la fe en la resurreccin, puesto que sta se refiere precisamente al cuerpo y, por l, a la persona en su totalidad.

En el Discurso de Pentecosts, Pedro anunci pblicamente la resurreccin de Jess. Lo hace mediante el Salmo 16,9: el David definitivo no conocer la corrupcin. No conocer la corrupcin es la definicin de resurreccin. La descomposicin disgrega al hombre y devuelve sus elementos al universo. La muerte ha triunfado.

Las especulaciones teolgicas, segn las cuales la corrupcin y la resurreccin de Jess seran compatibles una con otra, pertenecen al pensamiento moderno y estn en clara contradiccin con la visin bblica. Segn eso se confirma tambin que un anuncio de la resurreccin habra sido imposible si el cuerpo de Jess hubiera permanecido en el sepulcro.

El tercer da

No nos referimos a una fecha teolgica sino al da de un acontecimiento. Es el tercer da despus del Viernes. Descubrir el sepulcro vaco es el primer encuentro con el Resucitado. El Domingo es una caracterstica nueva. Debi ocurrir algo sobrecogedor para desbancar la importancia del Sbado.

La celebracin del Da del Seor, que distingue a la comunidad cristiana desde el principio, es una de las pruebas ms fuertes de que ha sucedido una cosa extraordinaria en ese da: el descubrimiento del sepulcro vaco y el encuentro con el Seor resucitado.

Los testigos

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Se le apareci a Cefas y ms tarde a los Doce, importancia teolgica particular: en ella se indica el fundamento mismo de la fe de la Iglesia. Por un lado, los Doce siguen siendo la piedra-fundamento de la Iglesia, a la cual siempre se remite.

Por otro, se subraya el encargo especial de Pedro, que le fue confiado primero en Cesarea de Felipe y confirmado despus en el Cenculo (cf. Lc 22,32), un encargo que lo ha introducido, por decirlo as, en la estructura eucarstica de la Iglesia. Ahora, despus de la resurreccin, el Seor se manifiesta a l antes que a los Doce, y con ello le renueva una vez ms su misin nica.

Juan ha subrayado claramente una vez ms esta misin para la fe de toda la Iglesia en su relato de la triple pregunta del Resucitado a Pedro me amas? y del triple encargo de apacentar el rebao de Cristo (cf. Jn 21,15-17). As, el relato de la resurreccin se convierte por s mismo en eclesiologa.

La tradicin en forma de narracin

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Son un testimonio, no una declaracin de normas. Hay diferencias entre los Evangelios. Ninguno de los Evangelios describe la resurreccin de Jess. Es un proceso secreto en Dios y Cristo que escapa a nuestra comprensin.

Marcos termina de forma brusca: las mujeres salieron con espanto del sepulcro vaco. Aunque el texto presupone que ya haban hablado del encuentro con el ngel y Cristo en Galilea. Y, obviamente, est tambin informado de la aparicin a Pedro y a los Doce. No se sabe por qu Marcos termina as.

En las narraciones las mujeres tienen un papel fundamental, al contrario que las confesiones, donde los hombres mandan. La tradicin juda slo validaba testimonios de hombres como fiables. Se narra la amplitud de la experiencia de los encuentros con Cristo. el primer encuentro con el Resucitado estaba destinado a ellas. Las mujeres las que abren la puerta al Seor, lo acompaan hasta el pie de la cruz y as lo pueden encontrar tambin como Resucitado.

Las apariciones de Jess a Pablo

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Hay una diferencia clara entre la aparicin a Pablo y la de los Apstoles. En Pablo hay luz resplandeciente como en Tabor y una voz. Hay 3 narraciones distintas para la visin de Pablo. La percepcin de los acompaantes fue diferente de la de Saulo; slo l fue el destinatario directo de un mensaje. En los 3 casos, los testigos se dieron cuenta de que algo extraordinario pasaba.

El Resucitado, cuya esencia es luz, habla como hombre con Pablo y en su lengua. Su palabra, por una parte, es una autoidentificacin que significa a la vez identificacin con la Iglesia perseguida y, por otra, una misin cuyo contenido se manifestar sucesivamente con mayor amplitud.

Las apariciones de Jess en los Evangelios

La novedad del Resucitado respecto a las teofanas del Antiguo Testamento es que Cristo se aparece como un hombre. Hay un fenmeno de alteridad, es decir, los discpulos no le reconocen en un primer momento. Cuando lo reconocen es desde dentro, no por su aspecto externo. Se respira una sensacin de que ocurre algo extrao y nadie se atreve a preguntar. Cristo es plenamente corpreo pero no est sujeto a las leyes del espacio tiempo.

La dialctica que forma parte de la esencia del Resucitado es presentada en los relatos realmente con poca habilidad, y precisamente por eso dejan ver que son verdicos. Si se hubiera tenido que inventar la resurreccin, se hubiera concentrado toda la insistencia en la plena corporeidad, en la posibilidad de reconocerlo inmediatamente y, adems, se habra ideado tal vez un poder particular como signo distintivo del Resucitado. Pero en el aspecto contradictorio de lo experimentado, que caracteriza todos los textos, en el misterioso conjunto de alteridad e identidad, se refleja un nuevo modo del encuentro, que apologticamente parece bastante desconcertante, pero que justo por eso se revela tambin mayormente como descripcin autntica de la experiencia que se ha tenido.

Teofanas del Antiguo Testamento

WikipediaArchivo:Andrej Rublv 001.jpg – Wikipedia, la enciclopedia libre

Aparicin de Dios a Abrahn en la encina de Mambr. 3 hombres aceptan la hospitalidad de Abrahn una vez que ste se da cuenta desde dentro que son Dios.

Josu al ver un hombre con la espada desenvainada.

Sobre Geden y Sansn: el ngel del Seor, que aparece bajo el aspecto de un hombre, es reconocido siempre como ngel solamente en el momento en que desaparece misteriosamente. En ambos casos, un fuego consume la comida ofrecida mientras el ngel del Seor desaparece.

En todos los casos hay fenmenos de cercana, pues Dios aparece como un hombre. Pero a la vez hay alteridad, es decir, escapa a las leyes fsicas y no es reconocido al principio como realmente es.

Diferencias con otras experiencias trascendentales

Wikimedia CommonsFile:Salvator Rosa – The Shade of Samuel Appears to Saul …

Los encuentros con el Resucitado son diferentes de los acontecimientos interiores o de experiencias msticas: son encuentros reales con el Viviente. Tampoco es una experiencia fantasmal – como la nigromante de Endor que evoca al espritu de Samuel. Cristo no viene del mundo de los muertos, viene de la vida, de la comunin con el Padre.

Lucas destaca el contraste del Resucitado con un espritu en el relato que les pide a los Apstoles comer un trozo de pescado asado. Los exgetas creen que es exagerado pues entrara en contradiccin con otro relato de Lucas donde Cristo aparece en medio de los discpulos con una corporeidad no sometida al espacio tiempo.

Aparecer, hablar y comer

Wikimedia CommonsFile:Leone ghezzi painting1.jpg – Wikimedia Commons

Pero tanto en Emas, como Jn 21,1-14: almuerzo tras pesca abundante y Hechos Apstoles – … se les apareci durante cuarenta das y les habl del Reino de Dios. Mientras coma con ellos, les mand que no se fueran de Jerusaln… – se ve algo en comn: Aparecer-hablar-comer juntos: stas son las tres automanifestaciones del Resucitado.

Comer con sal

Lucas destaca que el Resucitado come con ellos con sal. En el Antiguo Testamento significaba sellar nuevas y duraderas alianzas. Antdoto contra la putrefaccin. Vnculo interior entre la comida anterior a la Pasin de Jess y la nueva comunin de mesa del Resucitado. Los hace partcipes de la vida verdadera, los convierte en vivientes y sazona su vida con la participacin en su pasin, en la fuerza purificadora de su sufrimiento. En la comunin litrgica, en la celebracin de la Eucarista, este estar a la mesa con el Resucitado contina, aunque de modo diferente.

Resumen: la naturaleza de la resurreccin y su significacin histrica

Pablo ha distinguido muy claramente sus experiencias msticas como, por ejemplo, su elevacin hasta el tercer cielo, descrita en 2 Corintios 12,1-4, del encuentro con el Resucitado en el camino de Damasco, que fue un acontecimiento en la historia, un encuentro con una persona viva.acontecimiento dentro de la historia que, sin embargo, quebranta el mbito de la historia y va ms all de ella.

Salto cualitativo radical en que se entreabre una nueva dimensin de la vida, del ser hombre. Ms an, la materia misma es transformada en un nuevo gnero de realidad. Salto ontolgico que afecta al ser como tal, se ha inaugurado una dimensin que nos afecta a todos y que ha creado para todos nosotros un nuevo mbito de la vida, del ser con Dios.

A partir de esto hay que afrontar tambin la cuestin sobre la resurreccin como acontecimiento histrico. La resurreccin dej huella en la realidad pero supera la historia.

La predicacin apostlica, con su entusiasmo y su audacia, es impensable sin un contacto real de los testigos con el fenmeno totalmente nuevo e inesperado. no se puede explicar por especulaciones o experiencias interiores, msticas. En su osada y novedad, dicho anuncio adquiere vida por la fuerza impetuosa de un acontecimiento que nadie haba ideado y que superaba cualquier imaginacin.

La pregunta que Judas Tadeo le hizo a Jess en el Cenculo: Seor, qu ha sucedido para que te muestres a nosotros y no al mundo? (Jn 14,22). S, por qu no te has opuesto con poder a tus enemigos que te han llevado a la cruz?

Es propio del misterio de Dios actuar de manera discreta. Slo poco a poco va construyendo su historia en la gran historia de la humanidad. Se hace hombre, pero de tal modo que puede ser ignorado por sus contemporneos. No cesa de llamar con suavidad a las puertas de nuestro corazn y, si le abrimos, nos hace lentamente capaces de ver.

Pero no es ste acaso el estilo divino? No arrollar con el poder exterior, sino dar libertad, ofrecer y suscitar amor. El anuncio de los Apstoles, podra haber encontrado la fe y edificado una comunidad universal si no hubiera actuado en l la fuerza de la verdad?

Si escuchamos a los testigos con el corazn atento y nos abrimos a los signos con los que el Seor da siempre fe de ellos y de s mismo, entonces lo sabemos: l ha resucitado verdaderamente. l es el Viviente. A l nos encomendamos en la seguridad de estar en la senda justa. Con Toms, metemos nuestra mano en el costado traspasado de Jess y confesamos: Seor mo y Dios mo! (Jn 20,28)



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