El juicio a Jess

Fecha publicación: 08 enero 2020
Portada del libro

Todas las referencias histricas sobre Pilato lo describen como un tipo duro, pragmtico y sin miramientos a la hora de imponer la ley romana. Sin embargo, algo cambi durante el interrogatorio a Cristo. Aquel galileo se deca rey de un reino que no era de este mundo, sin ejrcitos y cuyas nicas armas eran la verdad. Aquello debi sorprender a Pilato. El temor de Pilato se acrecienta cuando se entera que el acusado se proclama Hijo de Dios. A partir de ese momento, Pilato trata en vano de liberarle. Veamos cmo sucedi.

El gancho

?????

 

Ratzinger, mi telogo de cabecera, aborda el juicio a Cristo en su libro: Jess de Nazaret: Desde la Entrada en Jerusaln hasta la Resurreccin. Los pensamientos de este artculo estn basados en este libro. Este artculo es un resumen de notas sobre este captulo. Muchos textos son copias del libro.

Debate previo en el Sanedrn

La preocupacin del Sanedrn

En principio, el movimiento de Cristo no despert preocupaciones en las autoridades judas. Pareca uno de tantos movimientos provincianos. La cosa cambi el Domingo de Ramos porque empezaban a ver los siguientes hechos:

  • Homenaje mesinico recibido por Cristo
  • Purificacin del Templo
  • Anuncio del fin del Templo
  • Cambio radical en el culto
  • Autoridad manifestada por Cristo
  • Amenaza del monotesmo de Israel
  • Milagros de Cristo
  • Afluencia creciente de seguidores de Cristo

Con Jerusaln abarrotada de peregrinos por la Pascua, las esperanzas mesinicas de Cristo podran transformarse en una mezcla explosiva de carcter poltico.

El Sanedrn debi reunirse antes del Domingo de Ramos. Lo dice Juan como recuerdo histrico que tambin mencionan los sinpticos. Demostracin de que Juan no es un Evangelio abstracto, est basado en hechos. El Sanedrn se rene para investigar el movimiento popular surgido durante la resurreccin de Lzaro.

La preocupacin del Sanedrn es poltica y religiosa. Defender la nacin era tambin una cuestin religiosa porque estaba por medio el templo. Tambin hay una preocupacin de la dinasta de Ans y Caifs por conservar el poder. Un poder amenazado por Cristo el da de la purificacin del Templo. Cristo denunci el abuso egosta pero ms profundamente dice que el culto antiguo ha terminado. Cristo anuncia una nueva alianza y un nuevo templo en su cuerpo tras la crucifixin.

La profeca de Caifs

Cristo desvincula la religin de la poltica. Justo lo contrario que Caifs, que las unifica. Para ello, Cristo debe desposeerse de todo poder terrenal para enaltecerse en la cruz. As aparecer la nueva comunidad. La cruz responde a una necesidad divina. Caifs sin saberlo es el ejecutor de la voluntad de Dios. Pronunci las palabras decisivas para que se ejecutara a Cristo:

No comprendis que os conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nacin entera

Profeca de Caifs – Jn 11,50

Juan reconoce explcitamente como punto decisivo en la historia de la salvacin el carisma vinculado al cargo de quien lo desempea indignamente. Existe una contradiccin entre la autoridad que corresponde a un cargo y su forma de vida, entre lo que dicen y lo que hacen. En palabras profticas de Jess:

En la ctedra de Moiss se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagis lo que ellos hacen

Mt 23,2s

Funcin vicaria de Cristo

La profeca de Caifs es de una profunda inspiracin proftica. Demuestra la funcin vicaria de Cristo. El mal debe ser expiado para restaurar la justicia. Una persona carga con el castigo del pueblo para llevarlo a la salvacin. En el Antiguo Testamento est el ejemplo de Moiss. Tambin se prefigura en Isaas 53 con la figura del Siervo de Dios.

Uno muere por muchos: esta palabra proftica del sumo sacerdote Caifs une a la vez las aspiraciones de la historia de las religiones del mundo y las grandes tradiciones de la fe de Israel, aplicndolas a Jess. Todo su vivir y morir queda sintetizado en la palabra por.

Jess adems va a reunir a los Hijos de Dios dispersos. Expresa esperanza mesinica de que los israelitas dispersos por el mundo fueran reunidos. Pero esta reunificacin va ms all. Es la unificacin de los hijos de Dios, la Iglesia. Los que como Abrahn estn en busca de Dios. La nueva comunidad de judos y gentiles. Los muchos de los que habla Cristo en la ltima Cena, los que se dejan llamar por l.

Jess ante el Sanedrn

Cristo es arrestado la noche del Jueves al Viernes en el Monte de los Olivos. Es llevado al Palacio del Sumo Sacerdote, Caifs. Se trata de un interrogatorio ms que de un proceso que concluye con la entrega de Cristo al gobernador romano.

Primera acusacin: su autoridad sobre el Templo

https://youtu.be/HZJkayQHYEA

Se hacen dos acusaciones a Cristo. La primera se refera a las palabras que interpretaban el gesto simblico de expulsar del templo a los comerciantes y a los animales, que pareca ser un ataque contra el lugar sagrado. El acto en s no motiv ninguna intervencin en aquel momento. As que lo que Caifs juzga son las palabras de Cristo aquel da. Es decir, se juzga la autoridad que proclama Cristo sobre el templo. Por su destruccin y renovacin. Los testigos no tienen versin unnime as que esta primera acusacin queda descartada.

Segunda acusacin: pretensin mesinica

La segunda acusacin es la pretensin mesinica de Cristo, con la cual se pona en cierto modo a la misma altura de Dios. Esta acusacin tiene una dimensin teolgica pero tambin poltica: el templo es la base de la unidad interior de Israel. La pretensin mesinica es la reivindicacin de la realeza de Israel. Por esto se le pone «Rey de los Judos» en el Titulus Crucis. En el Sanedrn haba crculos favorables a la liberacin de Israel pero la figura de Cristo no les pareci apta para sus fines.

Llegamos al punto decisivo, la confrontacin entre el sumo sacerdote Caifs y Jess. Hay 3 planos en este momento:

  • Caifs le pregunta sobre su identidad mesinica.
  • Pedro rechaza a Jess.
  • Burlas y agresiones de los sirvientes del Sanedrn.

La primera pregunta de Caifs

https://youtu.be/5CLBy2r72Cg

Segn Marcos, la primera pregunta del sumo sacerdote reza as:

Eres t el Mesas, el Hijo del Bendito?. Jess responde: S, lo soy. Y veris que el Hijo del hombre est sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene entre las nubes del cielo.

Mc 14,62

Que se evite el nombre de Dios y la palabra Dios, y se sustituyan por trminos como el Bendito y el Todopoderoso es un signo de que el texto refleja las palabras originarias. El sumo sacerdote interroga a Jess sobre si es el Mesas, y lo define segn el Salmo 2,7.

Segn Marcos, ante la pregunta de la cual dependa su destino, Jess responde de manera muy simple y clara: S lo soy (no resuena aqu acaso xodo 3,14: Soy el que soy?). Sin embargo, con una palabra tomada del Salmo 110,1 y del Libro de Daniel 7,13. Jess no contradice a Caifs, pero contrapone a su formulacin el modo en que l mismo quiere que se entienda su misin, y lo hace con palabras de la Escritura.

En el mismo momento en que el sumo sacerdote dirige a Jess en forma de pregunta las palabras de la Confesin de fe de Pedro, Pedro mismo, separado de Jess apenas por una puerta, asegura no conocerlo. Mientras Jess emite la noble confesin de fe (cf. 1 Tm 6,13), el primero en haberla pronunciado niega aquello que entonces haba recibido del Padre que est en el cielo; ahora sus palabras son dictadas slo por la carne y la sangre.

La segunda pregunta de Caifs

Despus, a la segunda pregunta planteada insistentemente por el Sanedrn Entonces, t eres el Hijo de Dios?, Jess responde al fin: Vosotros lo decs, yo lo soy. De todo esto se desprende lo siguiente: Jess asume el ttulo de Mesas. Caifs rasga sus vestiduras como signo de indignacin al escuchar una blasfemia.

Se producen burlas, agresiones y desprecio. Los espritus dbiles y conformistas se hacen fuertes ante la aparente impotencia del acusado. Burlndose de l y golpendolo, cumplen literalmente en Jess el destino del Siervo de Dios (cf. Gnilka, p. 430): la humillacin y la exaltacin se entrecruzan de modo misterioso. Segn Mateo, Jess haba dicho en una paradoja irritante: Desde ahora veris… (26,64). De ahora en adelante comienza algo nuevo. A lo largo de la historia, los hombres miran el rostro desfigurado de Jess y reconocen precisamente en l la gloria de Dios.

Pedro reitera por tercera vez que no tena nada que ver con Jess. Y enseguida, por segunda vez, cant el gallo. Y Pedro se acord… (Mc 14,72) Jess y Pedro se encuentran. La mirada de Jess llega a los ojos y al alma del discpulo infiel. Y Pedro, saliendo afuera, llor amargamente (Lc 22,62)

Jess ante Pilato

Jess haba sido declarado culpable de blasfemia, un crimen para el que estaba previsto la pena de muerte. Pero como la facultad de sancionar con la pena capital estaba reservada a los romanos, se deba transferir el proceso ante Pilato. Pasa a primer plano el aspecto poltico de la sentencia: Jess se proclama Mesas, una realeza mesinica que representa un peligro para la pax romana. Se habla de la realeza de Cristo en el dilogo con Pilato.

Es presentado como un malhechor el da de la Parasceve: por la tarde se preparaban los corderos para la cena de la noche. Para ello se requiere la pureza ritual; por tanto, los sacerdotes acusadores no pueden entrar en el Pretorio pagano y tratan con el gobernador romano a las puertas del palacio. Contradiccin entre la falsa pureza de la observancia y la verdadera pureza del corazn: a los acusadores no les cabe en la cabeza que lo que contamina no es entrar en la casa pagana, sino el sentimiento ntimo del corazn.

Fiabilidad exegtica del dilogo con Pilato

Hay un debate entre los exgetas sobre la historicidad de este texto. Charles K. Barrett se manifiesta extremamente crtico: Las aadiduras y modificaciones que hace Juan no inspiran confianza en su fiabilidad histrica (op. cit., p. 511). Sin duda, nadie espera que Juan haya querido ofrecer algo as como un acta del proceso. Pero se puede suponer ciertamente que haya sabido interpretar con gran precisin la cuestin central de la que se trataba y que, por tanto, nos ponga ante la verdad esencial de este proceso.

As, Barrett dice tambin que Juan ha identificado en la realeza de Jess con la mayor sagacidad la clave para interpretar la historia de la Pasin, y ha resaltado su significado tal vez ms claramente que ningn otro autor neotestamentario

Los acusadores

WikipediaArchivo:GiveUsBarabbas.png – Wikipedia, la enciclopedia libre

Segn Juan los acusadores forman parte de la aristocracia del Templo. Con excepcin de Nicodemo. Para Marcos es la masa de gente, partidarios de Barrabs. Mientras los seguidores de Cristo permanecen ocultos por el miedo.

Mateo habla del pueblo entero. Relacionndolo con el terrible destino del pueblo de Israel. Mateo piensa quizs en las palabras de Jess en las que predice el fin del templo: Jerusaln, Jerusaln, que matas a los profetas y lapidas a los que te son enviados! Cuntas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina rene a sus pollitos bajo las alas! Pero no habis querido. Pues bien, vuestra casa quedar vaca.

Analoga entre el mensaje del profeta Jeremas y el de Jess. Jeremas contra la ceguera de los crculos dominantes de entonces anuncia la destruccin del templo y el exilio de Israel. Pero tambin habla de una nueva alianza: el castigo no es la ltima palabra, sino que sirve para la curacin. De manera anloga, Jess anuncia la casa vaca.

Sangre de la Nueva Alianza

Ofrece ya desde ahora la Nueva Alianza sellada con su sangre: en ltima instancia, se trata de curacin, no de destruccin ni repudio. no clama venganza y castigo, sino que es reconciliacin. No se derrama contra alguien, sino que es sangre derramada por muchos, por todos.

Basndose en la fe, se debe leer de modo totalmente nuevo la afirmacin de Caifs sobre la necesidad de la muerte de Jess, tambin debe hacerse as con las palabras de Mateo sobre la sangre: ledas en la perspectiva de la fe, significan que todos necesitamos del poder purificador del amor, que esta fuerza est en su sangre. No es maldicin, sino redencin, salvacin.

El juez: Poncio Pilato

Segn Flavio Josefo y Filn es de un perfil negativo. Otras fuentes lo describen como resolutivo, pragmtico y realista. Los Evangelios dan una imagen positiva que no se corresponde con el contexto histrico. Cargan la culpa de la muerte a los judos. Roma persegua con Nern a los cristianos y por eso no se entiende. Es un hombre que intervena de forma brutal y que saba guardar la fuerza pacificadora del derecho romano.

La acusacin de que Jess se habra declarado rey de los judos era muy grave. Pilato saba que Jess no haba dado lugar a un movimiento revolucionario. Despus de todo lo que l haba odo, Jess debe haberle parecido un visionario religioso, que tal vez transgreda el ordenamiento judo sobre el derecho y la fe, pero eso no le interesaba. Era un asunto del que deban juzgar los judos.

El proceso

Pilato no tena nada contra Jess. La acusacin provena de los mismos connacionales de Jess, de las autoridades del templo. Para Pilato tuvo que ser una sorpresa que los compatriotas de Jess se presentaran ante l como defensores de Roma.

De improviso, surge algo en el interrogatorio que le inquieta: la declaracin de Jess.

A la pregunta de Pilato: Conque t eres rey?, l responde: T lo dices, soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz (Jn 18,37). Ya antes Jess haba dicho: Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habra luchado para que no cayera en manos de los judos. Pero mi reino no es de aqu.

Jn 18,36-37

Esta confesin de Jess pone a Pilato ante una situacin extraa.

Este reino no es violento

Concepto absolutamente nuevo de realeza y de reino, y lo expone ante Pilato, representante del poder clsico en la tierra. Qu debe pensar Pilato? El poder de este reinado: la verdad.

Qu es la verdad?

https://youtu.be/oivwEUXSCQA

Es una cuestin que se sigue planteando en la doctrina moderna de estado. Imposibilidad de poder contar con un consenso sobre la verdad y apoyndose en esto, no se convierte acaso en instrumento de ciertas tradiciones que, en realidad, son slo formas de conservacin del poder? Las grandes dictaduras han vivido a causa de la mentira ideolgica y que slo la verdad ha podido llevar a la liberacin. Si la razn de una persona refleja una cosa tal como es en s misma, entonces esa persona ha encontrado la verdad. Pero slo una pequea parte de lo que realmente existe. Santo Toms dice que Dios es la primera y suma verdad.

El mundo es verdadero en la medida en que refleja a Dios, el sentido de la creacin, la Razn eterna de la cual ha surgido. Y se hace tanto ms verdadero cuanto ms se acerca a Dios. El hombre se hace verdadero, se convierte en s mismo, si llega a ser conforme a Dios. Entonces alcanza su verdadera naturaleza. Dios es la realidad que da el ser y el sentido.

59%

Dar testimonio de la verdad

Dar testimonio de la verdad significa dar valor a Dios y su voluntad frente a los intereses del mundo y sus poderes. Dios es la medida del ser. En este sentido, la verdad es el verdadero Rey que da a todas las cosas su luz y su grandeza. Podemos decir tambin que dar testimonio de la verdad significa hacer legible la creacin y accesible su verdad a partir de Dios, de la Razn creadora, para que dicha verdad pueda ser la medida y el criterio de orientacin en el mundo del hombre; y que se haga presente tambin a los grandes y poderosos el poder de la verdad, el derecho comn, el derecho de la verdad.

La irredencin del mundo consiste precisamente en la ilegibilidad de la creacin, en la irreconocibilidad de la verdad; una situacin que lleva necesariamente al dominio del pragmatismo y, de este modo, hace que el poder de los fuertes se convierta en el dios de este mundo.

Hombre moderno

En la gran matemtica de la creacin, que hoy podemos leer en el cdigo gentico humano, percibimos el lenguaje de Dios. Pero no el lenguaje entero, por desgracia. La verdad funcional sobre el hombre se ha hecho visible. Pero la verdad acerca de s mismo sobre quin es, de dnde viene, cul el objeto de su existencia, qu es el bien o el mal no se la puede leer desgraciadamente de esta manera. El aumento del conocimiento de la verdad funcional parece ms bien ir acompaado por una progresiva ceguera para la verdad misma, para la cuestin sobre lo que realmente somos y lo que de verdad debemos ser.

59%

Una verdad incmoda

La verdad es molesta hoy da. Llega a ser reconocible si Dios es reconocible. l se da a conocer en Jesucristo. En Cristo, ha entrado en el mundo y, con ello, ha plantado el criterio de la verdad en medio de la historia. Externamente, la verdad resulta impotente en el mundo, del mismo modo que Cristo est sin poder segn los criterios del mundo: no tiene legiones. Es crucificado. Pero precisamente as, en la falta total de poder, l es poderoso, y slo as la verdad se convierte siempre de nuevo en poder.

Dilogo

Hablan de la realeza de Cristo. Del Reino de Dios. Es el mismo mensaje de las parbolas de Jess. La raz de esto, sin embargo, es la verdad. La realeza anunciada por Jess en las parbolas y, finalmente, de manera completamente abierta ante el juez terreno, es precisamente el reinado de la verdad. Este Jess no es un revolucionario poltico.

El miedo de Pilato

Si tal vez ha violado la Tor, a l, que es romano, no le interesa. Pero parece que Pilato sinti tambin un cierto temor supersticioso. Juan dice que los judos acusaron a Jess de haberse declarado Hijo de Dios, y aade: Cuando Pilato oy estas palabras, se asust an ms (19,8)

El miedo de Pilato: acaso haba realmente algo de divino en este hombre? Al condenarlo, no atentaba tal vez contra un poder divino? Deba esperarse quizs la ira de estos poderes? Su actitud en este proceso no se explica nicamente en funcin de un cierto compromiso por la justicia, sino precisamente tambin por estas cuestiones. Obviamente, los acusadores se percatan muy bien de ello y, a un temor, oponen ahora otro temor. Si sueltas a se, no eres amigo del Csar (Jn 19,12), es una intimidacin. Al final, la preocupacin por su carrera es ms fuerte que el miedo por los poderes divinos.

Pilato trata de liberarlo con una amnista pascual que lo da por condenado si no se concede. Hay contraposicin entre las figuras mesinicas de Jess y Barrabs. La humanidad se encontrar siempre frente a esta alternativa: decir s a ese Dios que acta slo con el poder de la verdad y el amor o contar con algo concreto, algo que est al alcance de la mano, con la violencia. Los seguidores de Cristo permanecen ocultos por el miedo. Aparecern de nuevo en el Sermn de Pedro.

Ecce Homo

Pilato manda flagelar a Cristo. Una pena dursima en la que muchos reos fallecan. La Sbana Santa muestra la dureza del castigo. Las tres cadas de Cristo y la ayuda de Cirineo, explican que Cristo muriera tan pronto en la cruz. Sin duda debido a la dureza de la flagelacin a la que fue sometido Cristo.

https://youtu.be/7jX3yW48GBE

https://youtu.be/R43mClz1COw

Lo coronan de espinas y lo revisten de rey. Rey pantomima que representa la miseria y el pecado del hombre. En Jerusaln se encuentra la Baslica de Ecce Homo, es el lugar del palacio de Pilato donde sucedieron los hechos.

Wikimedia CommonsFile:Munkcsy Ecce Homo part.JPG – Wikimedia Commons

Ecce homo: esta palabra adquiere espontneamente una profundidad que va ms all de aquel momento. A Jess no se le puede quitar su ntima dignidad. En l sigue presente el Dios oculto. Tambin el hombre maltratado y humillado contina siendo imagen de Dios. Desde que Jess se ha dejado azotar, los golpeados y heridos son precisamente imagen del Dios que ha querido sufrir por nosotros. As, en medio de su pasin, Jess es imagen de esperanza: Dios est del lado de los que sufren.

La sentencia

Pilato vuelve a su puesto de juez. Dice una vez ms: Aqu tenis a vuestro Rey (Jn 19,14). Despus pronuncia la sentencia de muerte. Saba, pues, que debera ser absuelto. Al final gan en l la interpretacin pragmtica del derecho: la fuerza pacificadora del derecho es ms importante que la verdad del caso; esto fue tal vez lo que pens y as se justific ante s mismo. La paz fue para l en esta ocasin ms importante que la justicia. La paz no se puede establecer contra la verdad es algo que se manifestara ms tarde.



Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *