Domingo de Ramos: la entrada de Jess en Jerusaln

Fecha publicación: 03 enero 2020
Portada del libro

Nos encontramos ante el ltimo trayecto de la vida pblica de Cristo. Desde el Mar de Galilea emprende el camino de subida hacia el culmen de su misin en Jerusaln. Una subida fsica y espiritual. Suceden varios acontecimientos que pasan desapercibidos pero que son importantes en tanto que Cristo – sabedor de su muerte inminente – aprovecha para despedirse de los suyos y remarcar los puntos importantes de su mensaje.

El gancho

Ratzinger, mi telogo de cabecera, aborda el conflicto entre la predicacin de Jess y las leyes judas en su libro: Jess de Nazaret: Desde la Entrada en Jerusaln hasta la Resurreccin. Los pensamientos de este artculo estn basados en los captulos del 1 al 5 de este libro. Este artculo es un resumen de notas sobre estos captulos. Se los llama: Jess de Nazaret: desde la Entrada en Jerusaln hasta la ltima Cena. Muchos textos son copias del libro.

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1.1 La entrada en Jerusaln

Es un camino de subida fsica y espiritual. Desde el mar de Galilea a Jerusaln. Una muchedumbre sigue a Jess desde Jeric. Por el camino sana al ciego Bartimeo. Le llama Hijo de David. La muchedumbre lo aclama con esperanza mesinica. Son los que le adoran el Domingo de Ramos, no los de Jerusaln.

Se cumplen varias profecas que demuestran la realeza humilde de Cristo:

  • Gn 49:10-11: Jud es el cetro y atar borrico a la vid.
  • Zc 9,9: sorprendente, Rey que llega en un asno: excluye la interpretacin zelote de la realeza de Cristo.
  • Salmo 8,3: los nios le adoran.

La alabanza de los nios fue tomada desde la Iglesia primitiva para la liturgia.

1.2 La purificacin del Templo

Hay tres interpretaciones. Una primera dice que Cristo actu volcando mesas por los abusos de los mercaderes. Era una actividad legal. Explicara por qu no fue detenido.

Wikimedia CommonsFile:Giuseppe Passeri – The Cleansing of the Temple

La segunda hiptesis es que Cristo era un revolucionario, un zelote. Argumentos: la violencia de Jess en este episodio, Cristo nombrado como Hijo de David y el Titulus Crucis «Rey de los Judos». No se corresponde con su modo de ser.

La actuacin de Jess contradice el zelotismo

En tercer lugar, la propia actuacin de la vida pblica de Jess lo contradice: tentaciones, confesin de Pedro, Transfiguracin. Tambin el borrico y el rechazo a ver a los griegos. Vern su gloria en la cruz: slo la semilla muerta da fruto.

Cristo combate la convivencia en el Templo de negocios y culto. La autoridad juda le pide seal para justificar su volcado de mesas. Cristo responde que «en 3 das reconstruir el Templo». Su seal es la cruz y resurreccin. Se erigir nuevo Templo no construido por manos humanas. El Templo humano caer. El Templo es su Cuerpo.

Dnde queda el zelo de Jess?

Los discpulos le reconocen en el justo que sufre: Salmo 69 «el celo de tu casa me devora». Juan precisamente menciona esto en la purificacin del Templo. Cristo transforma el celo violento en celo del amor que se entrega en la cruz hasta el extremo.

Despus de esta escena, se le acercan ciegos y tullidos y los sana. Ejercita la bondad sanadora. Se dedica a quienes son relegados de la sociedad por la enfermedad. La verdadera purificacin del Templo es la curacin, la sanacin. Finalmente en esta escena, los nios le alaban porque tienen un corazn puro y simple y estn abiertos a su bondad.

2 Discurso escatolgico de Jess

Cristo se entristece por el rechazo de Jerusaln a su mensaje. Ama a Jerusaln y se sita en la lnea de mensajeros de Dios precedentes. Mediante la imagen de la gallina protectora, ofrece bondad protectora de Dios pero es rechazada por el libre albedro de la gente. Dios se marcha del Templo, es vaciado y Cristo anuncia su destruccin.

Flavio Josefo menciona extraas acontecimientos antes de su destruccin: ruidos, estruendos y voz que dice «idos de aqu».

El discurso escatolgico de Jess comprende la destruccin del Templo, de Jerusaln, el juicio final y el fin del mundo. Es el texto ms complicado del Evangelio segn Ratzinger. Habla de un futuro que sobrepasa el entendimiento humano y por eso se sirve de narraciones de la tradicin que siguen siendo incompletas. Las palabras de Jess son por eso una continuidad de la tradicin, no descripciones del futuro.

2.1 El fin del Templo

La destruccin del ao 70 fue definitiva. No volvi a reconstruirse el templo como en otras ocasiones. Adriano prohibi el regreso de judos a Jerusaln y alrededores. La fuga de los primeros Cristianos de aquellas guerras civiles entre judos y con los romanos, demuestra el «no» a la interpretacin zelote de Jess.

La palabra personal de Cristo avala su acierto proftico. No quedar piedra sobre piedra, el templo quedar vaco y el en 3 das reconstruir el templo, denotan la claridad de ideas sobre el futuro. Esteban y la Iglesia naciente tienen claro que el nuevo templo es el Cuerpo de Cristo. Los sacrificios del pasado han sido redimidos junto con nuestros pecados en la cruz.

La Iglesia naciente sigue usando el templo como lugar de reunin, es lugar de oracin. Sin embargo las casas pasan a ser el lugar cultual, donde se hace el «partir del pan» de la ltima Cena. El Templo con su culto ha sido demolido en la crucifixin. En su lugar est ahora el Arca de la Alianza viva de Cristo resucitado. Cristo es el nuevo lugar de contacto entre Dios y hombre. La teologa veterotestamentaria de la redencin queda cumplida en la cruz.

2.2 El tiempo de los paganos

Una lectura superficial de los Evangelios puede hacer pensar que se esperaba el fin del mundo con la destruccin del Templo y que Cristo fall en la prediccin. Leyendo con atencin los Evangelios vemos que anuncian un «tiempo de los paganos». Se debe a que la Biblia no est redactada linealmente sino por partes.

La Iglesia no debe preocuparse por la conversin de Israel. Se har al final de los tiempos. Son por s mismos una predicacin permanente que remite a la pasin.

Segn Cristo, el fin del mundo llegar despus de que se haya anunciado el Evangelio a todas las naciones. Por eso en la Ascensin les dice id y predicad el Evangelio a todas las naciones. Eso explica el caminar incansable de Pablo y los discpulos. La orden que Pablo recibi para evangelizar coincide con la que saban los Apstoles. Es el tiempo de la Iglesia y es el mensaje central de la escatologa de Cristo.

2.3 Profeca y Apocalptica en el discurso escatolgico

Aparente fallo prediccin al vincular cada templo con destruccin Jerusaln. Cristo realmente habla de historia salvfica Templo. Vigilancia: actuar como si Dios delante.

Vigilancia no es un salir del presente, un especular sobre el futuro, un olvidar el cometido actual; muy al contrario, vigilancia significa hacer aqu y ahora lo que es justo, tal como se debera obrar ante los ojos de Dios.

Al centrar las imgenes csmicas del Hijo del Hombre (Daniel y Cristo) en una persona, en una persona actualmente presente y conocida, el contexto csmico se convierte en algo secundario, y tambin la cuestin cronolgica pierde importancia: en el desarrollo de las cosas fsicamente mensurables, la persona es, tiene su tiempo propio, permanece. Hace una relativizacin de lo csmico.

Cristo habla del futuro con palabras del pasado. Las palabras de Jess no son adivinacin. Nos alejan de ella. Se centran en la potencialidad del Antiguo Testamento, la palabra dada, para que nos centremos en la relacin personal con Cristo.

3. El lavatorio de los pies

3.1 La hora de Jess

Desde el Domingo de Ramos hay una datacin precisa. Con la ltima Cena llega la «hora de Jess». Es un paso hasta el extremo Jn 13,1. Pasa de la individualidad de la muerte, del estar cerrado en uno mismo, a ir con Dios a travs del amor. Cristo sali del Padre y vuelve a l. No abandona solo este mundo. Nos atrae a todos hacia s. Es un descenso positivo, no decadente como el retorno filosfico de Plotino. Gesto opuesto al de Adn. ste buscaba elevarse a Dios. Cristo se abaja. Lo hace a travs del servicio.

3.2 Vosotros estis limpios

Cristo habla de pureza. Haba sistemas de purificacin. En Marcos vemos el cambio radical que Jess ha dado al concepto de pureza ante Dios: no son las prcticas rituales lo que purifica. La pureza y la impureza tienen lugar en el corazn del hombre y dependen de la condicin de su corazn.

La exgesis crtica dice que Cristo reemplaza los rituales de purificacin antiguos – sacrificios – por un mero orden moral. Pero este pensamiento no hace justicia a la novedad del Nuevo Testamento:

Fe y voluntad

La fe purifica el corazn. Y la fe se debe a que Dios sale al encuentro del hombre. No es simplemente una decisin autnoma de los hombres. Nace porque las personas son tocadas interiormente por el Espritu de Dios, que abre su corazn y lo purifica.

Su palabra es lo que penetra en ellos, transforma su pensamiento y su voluntad, su corazn, y lo abre de tal modo que se convierte en un corazn que ve.

Cristo pide a Dios «santifcalos en la verdad». Santificar algo es habilitarlo mediante acciones para el culto. El hombre debe estar inmerso en la verdad, que es la palabra de Cristo. El lavatorio de pies, el servicio es otra va de purificacin.

La respuesta a los exgetas crticos es: en el lugar de la pureza ritual no ha entrado simplemente la moral, sino el don del encuentro con Dios en Jesucristo. La purificacin como los sacrificios, tienden una actitud de espera y bsqueda hacia el futuro.

3.3 Sacramentum y exemplum, don y tarea: el mandamiento nuevo

La pureza es un don. Jn 13 Vosotros estis limpios, dice Jess a sus discpulos. El don de la pureza es un acto de Dios. El hombre por s mismo no puede hacerse digno de Dios, por ms que se someta a cualquier proceso de purificacin. El obrar de Jess se convierte en el nuestro, porque l mismo es quien acta en nosotros.

Un mandamiento nuevo

Amaos los unos a los otros como yo os he amado. Implica dar hasta la vida. Los crticos lo tachan como exigencia extrema y radical. Pero no es esto. La verdadera novedad de este mandato es la comunin en Cristo. Vivir en el. Se traduce en una disposicin del corazn puro. Slo si nos dejamos lavar una y otra vez, si nos dejamos purificar por el Seor mismo, podemos aprender a hacer, junto con l, lo que l ha hecho.

El discurso se orienta hacia la misericordia. Debemos dejarnos sumergir en la misericordia del Seor; entonces tambin nuestro corazn encontrar el camino recto. El mandamiento nuevo no es simplemente una exigencia nueva y superior. Est unido a la novedad de Jesucristo, al sumergirse progresivamente en l. Ser cristiano es ante todo un don, pero que luego se desarrolla en la dinmica del vivir y poner en prctica este don.

3.4 El misterio del traidor

Tiene que cumplirse la Escritura: «El que comparta mi pan me ha traicionado» (Sal 41,10; cf. Sal 55,14). ste es el modo de hablar caracterstico de Jess: con palabras de la Escritura, l alude a su destino, insertndolo al mismo tiempo en la lgica de Dios, en la lgica de la historia de la salvacin. Cristo se revela como el verdadero sujeto de los Salmos, como el David. Aade una nueva dimensin a la palabra del Salmo retomada por Jess como profeca sobre su propio camino. As, la palabra del Salmo proyecta anticipadamente su sombra sobre la Iglesia que celebra la Eucarista, tanto en el tiempo del evangelista como en todos los tiempos. El sufrimiento de Jess, su agona, perdura hasta el fin del mundo, ha escrito Pascal basndose en estas consideraciones (cf. Penses, VII, 553). Podemos expresarlo tambin desde el punto de vista opuesto: en aquella hora, Jess ha tomado sobre sus hombros la traicin de todos los tiempos, el sufrimiento de todas las pocas por el ser traicionado, soportando as hasta el fondo las miserias de la historia.

22%

Judas hace amago de conversin porque siente que ha pecado. Finalmente no logra creer en el perdn. Su arrepentimiento se convierte en frustracin y desesperacin. Es un modo equivocado de arrepentimiento: nossabe esperar y es destructivo. La certeza de la esperanza forma parte del arrepentimiento, nace de la fe en Cristo.

3.5 Dos coloquios con Pedro

Vincenzo Civerchio, Christ Instructing Peter and John to Prepare for the Passover, Italian, c. 1460/1470 – probably 1544, 1504, tempera on panel, Samuel H. Kress Collection

Primer coloquio: Pedro no se deja lavar los pies. El poder de Dios es diferente, que el Mesas tiene que entrar en la gloria y llevar a la gloria a travs del sufrimiento.

Segundo coloquio: Jess va a transformar su muerte violenta en la libre entrega de su propia vida. Pedro tiene que olvidarse de la heroicidad de sus propias acciones y aprender la humildad del discpulo. Su voluntad de llegar a las manos en la reyerta, su herosmo, termina en su renegar de Jess. Su herosmo se ha derrumbado en una mezquina forma de tctica. Tiene que aprender a esperar su hora; tiene que aprender la paciencia, espera, la perseverancia.

En ambos coloquios se trata de lo mismo: no prescribir a Dios lo que Dios tiene que hacer, sino aprender a aceptarlo tal como l mismo se nos manifiesta; no querer ponerse a la altura de Dios, sino dejarse plasmar poco a poco, en la humildad del servicio, segn la verdadera imagen de Dios.

3.6 Lavatorio de los pies y confesin de los pecados

El lavatorio definitivo e irrepetible es el bautismo. Pero necesitamos lavar nuestros pecados habitualmente en la confesin. Cristo se presenta como Siervo de Dios. Hay una relacin entre servicio humilde y gloria. El ncleo del relato de la pasin del Evangelio de Juan consiste en el abajamiento y humillacin de Jess. Se transparenta la Gloria de Dios.

4. La oracin sacerdotal de Jess (Jn 17)

4.1 La fiesta juda de la Expiacin como trasfondo bblico de la oracin sacerdotal

Segn la teologa rabnica, la idea de la alianza, de crear un pueblo santo que est ante Dios y en unin con l, es anterior a la idea de la creacin del mundo; ms an, es su ms honda razn de ser. El cosmos no fue creado para que hubiera multitud de astros y tantas otras cosas ms, sino para que hubiera un espacio para la alianza, para el s del amor entre Dios y el hombre.

Sacrificio en modo de palabra. La Palabra es carne; ms an: es un cuerpo entregado, es sangre derramada. Con la institucin de la Eucarista Jess transforma su padecer la muerte en palabra, en la radicalidad de su amor que se entrega hasta la muerte. De este modo, l mismo se convierte en templo.

Cantos de Isaas sobre el Siervo de Dios, especialmente en Isaas 53. El siervo de Dios, que carga con la iniquidad de todos (53,6), que se ofrece a s mismo como expiacin (53,10), que lleva el pecado de muchos

4.2 Cuatro grandes temas de la oracin sacerdotal

4.2.1 sta es la vida eterna

Cristo no se refiere a la vida despus de la muerte. Es la vida misma, la vida verdadera, que puede ser vivida tambin en este tiempo y que despus ya no puede ser rebatida por la muerte fsica.

El hombre encuentra la vida eterna a travs del conocimiento. Es comunin, es hacerse una sola cosa con lo conocido. Por eso, la clave de la vida no es un conocimiento cualquiera, sino el hecho de que te conozcan a ti, nico Dios verdadero, y a tu enviado Jesucristo. Es una relacin con Dios en su enviado Jesucristo. Es una fe en un nico Dios, no varias deidades. Fe y conocimiento de Aquel que es el amor mismo se convierte en amor.

Platn, que ha incorporado a su obra tradiciones y reflexiones muy diferentes sobre el tema de la inmortalidad. As encontramos en l la idea segn la cual el hombre puede hacerse inmortal unindose a lo que es inmortal.

4.2.2 Santifcalos en la verdad

Qu es consagrar? Consagrado es ser santo. Es traspasar algo a la propiedad de Dios. Es un proceso de segregacin para una misin. Son tres consagraciones: Dios consagra al Hijo, el Hijo a s mismo y a sus discpulos. Israel es «pueblo santo» por esto: separado del resto para dar a conocer a Dios.

La consagracin de Jess por el Padre se hace en la Encarnacin: se segrega del Padre quedando a disposicin de todos. Es un ser para el mundo. Se consagra para el sacrificio. Adquiere un compromiso en favor de Dios y contra el mundo.

Establece la liturgia de la Nueva Alianza. El sentido de la fiesta de la Expiacin queda cumplido en Cristo: es el Verbo hecho carne para la vida del mundo.

La tercera consagracin es la de los discpulos. Se les hace ese traspaso de propiedad para que evangelicen por todo el mundo. Se consagran en la verdad que es Cristo. Es el bao que les purifica. Queda instituido el sacerdocio.

4.2.3 Les he dado a conocer tu nombre

Jess es el nuevo Moiss. No se refiere a un nombre propio sino a la inmanencia de Dios entre los hombres. Presencia actual de Dios en medio de los hombres, una presencia por la cual l est totalmente aqu y, no obstante, trasciende infinitamente todo lo que es humano y mundano. Nombre de Dios significa: Dios como el que est presente entre los hombres.

Es el Emmanuel, Dios con nosotros en Cristo por la Encarnacin. Es la novedad de Jesucristo ante la Tor y el cumplimiento de ritos del Antiguo Testamento. Es una transformacin del cosmos. La autoentrega de Dios en Cristo no es algo del pasado: les dar a conocer. En Cristo, Dios sale continuamente al encuentro de los hombres para que ellos puedan ir hacia l.

4.2.4 Para que todos sean uno

Cristo quiere que se d a conocer de forma universal que l es el enviado de Dios. Que el mundo crea y reconozca como una unidad este mensaje.

Problema del ecumenismo

Muchos dentro de la Iglesia creen que las tradiciones unen la Iglesia. Qu tradicin? Si la tradicin es suficiente, qu necesidad hay de ecumenismo? Es un error porque lo nico que une es el Padre a travs del Hijo. Las fuerzas del mundo disgregan. Cristo las supera. La unidad surge por ella misma desde Dios. Hay que reconocer la fuerza de Dios, que no viene de ninguna parte concreta del mundo.

Elementos de la unidad Eclesistica

La misin de Cristo es ser el enviado de Dios. Y l enviar a los discpulos. A travs de la sucesin apostlica perdura esta misin. La unidad de estos tres elementos constitutivos de la Iglesia el sacramento de la sucesin, la Escritura y la regla de fe (confesin) es la verdadera garanta de que la Palabra pueda resonar de modo autntico y se mantenga la tradicin

Este reconocimiento de Cristo a travs de la unidad de la humanidad no es algo intelectual, es un don de Dios.

La meta de esta universidad es el cosmos, es decir, la Creacin y el mundo humano. Cristo ruega por la parte del mundo. Donde incluso los laicos ven la alienacin del mal:

La filosofa describe con esto precisamente lo que la fe llama pecado original. Esta especie de mundo tiene que desaparecer; debe ser transformado en el mundo de Dios. sta es propiamente la misin de Jess, en la que se implica a los discpulos: llevar al mundo fuera de la alienacin del hombre respecto de Dios y de s mismo, para que el mundo vuelva a ser de Dios y el hombre, al hacerse una sola cosa con Dios, torne a ser totalmente l mismo. Esta transformacin, sin embargo, tiene el precio de la cruz y, para los testigos de Cristo, el de la disponibilidad al martirio.

En esta unidad universal se dibuja la Iglesia. La Iglesia nace de la oracin de Cristo. Pero esta oracin no es solamente palabra: es el acto en que l se consagra a s mismo, es decir, se sacrifica por la vida del mundo. Tambin podemos decir, dndole la vuelta a la afirmacin: en la oracin, el acontecimiento cruel de la cruz se hace palabra, se convierte en fiesta de la expiacin entre Dios y el mundo. De eso brota la Iglesia como la comunidad de los que, por la palabra de los Apstoles, creen en Cristo



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