📖 El Pastor de Hermas ☦️

pastor hermas
Por San Juan Climaco

Puntuación: 4 de 5.

Conjunto de relatos escritos a principios del siglo II por Hermas, un escritor perteneciente a la primera comunidad cristiana. Según la tradición de la Iglesia Ortodoxa Rusa, formó parte de los 70 discípulos que Jesucristo envió – de dos en dos – a una misión de predicación (Lc 10:1-24) Según esta tradición, Hermas habría sido uno de aquellos 70 enviados o alguno de sus alumnos.

Escritura canónica

Las enseñanzas de este libro son complementarias a los evangelios canónicos. Algunas versiones bíblicas lo incluyen en el Canon. Ofrece una imagen nítida del pensamiento de los primeros cristianos. Sin herejías, sin artificios. Aquí radica la belleza de este libro. La Iglesia primitiva supo entender perfectamente el mensaje de Jesucristo.

El pastor de Hermas es una obra literaria cristiana del siglo I o II, considerada un libro valioso por muchos cristianos y considerada una escritura canónica por algunos de los primeros padres de la Iglesia, como Ireneo. El Pastor o «El Pastor de Hermas» tenía gran autoridad en los siglos II y III. Fue encuadernado como parte del Nuevo Testamento en el Codex Sinaiticus, y se incluyó entre los Hechos de los Apóstoles y los Hechos de Pablo en la lista stichometrical del Codex Claromontanus.

Introducción traducida de una versión inglesa.

Estilo

La obra es de carácter alegórico y de ella se desprenden profundas enseñanzas de carácter teológico y moral. Se tratan temas como: la Iglesia, el sufrimiento, la enfermedad, el pecado, la salvación y el arrepentimiento entre otras. Todo ello en el contexto de la Iglesia de los primeros cristianos. El lenguaje empleado es antiguo y en ocasiones su lectura puede resultar poco fluida. Las continuos simbolismos dificultan la comprensión al principio. Pero en cuanto nos familiarizamos con las imágenes literarias del libro, la lectura se va haciendo cada vez más fluida y empezamos a disfrutar.

El libro toca otros temas como la convivencia social. El establecimiento de una sociedad con Cristo en el centro. La conciencia de un bien común sería uno de los pilares de este modelo de convivencia.

Visiones, mandatos y parábolas

El libro se divide en parábolas. Los personajes – a menudo relacionados con el mundo rural – representan el mundo espiritual. Muy en la línea de las parábolas rurales de Cristo.

En el libro hay una parte que narra una serie de doce mandatos. Es maravilloso ver cómo son un reflejo de los Mandamientos de Jesucristo. Expresados con otras palabras, más desarrollados, son un pequeño tratado devocional.

La obra comprende cinco visiones, doce mandatos y diez parábolas. Se basa en la alegoría y presta especial atención a la Iglesia, llamando a los fieles a arrepentirse de los pecados que la han dañado. El libro se escribió originalmente en Roma, en el idioma griego, pero poco después se hizo una traducción al latín. Sólo la versión latina se ha conservado en su totalidad. Del griego, falta la última quinta o algo así. El pastor es uno de los significados que probablemente se adjuntó a algunas figurillas del Buen Pastor, así como un símbolo de Cristo, o krioforos paganos tradicionales. 

El libro consta de cinco visiones concedidas a Hermas, un antiguo esclavo. A esto le siguen doce mandatos o mandamientos, y diez similitudes, o parábolas. Comienza abruptamente en primera persona: «El que me crió me vendió a una tal Rhoda, que estaba en Roma. Después de muchos años la volví a encontrar y comencé a amarla como a una hermana». Como Hermas estaba en el camino a Cumae, tuvo una visión de Rhoda. Ella le dijo que ella era su acusadora en el cielo, debido a un implacable pensamiento que el narrador (casado) había tenido alguna vez con respecto a ella, aunque solo de paso. Debía orar por el perdón para sí mismo y para toda su casa. Se siente consolado por una visión de la Iglesia en la forma de una mujer anciana, débil e indefensa ante los pecados de los fieles, que le dice que haga penitencia y que corrija los pecados de sus hijos. Posteriormente, la ve más joven a través de la penitencia, pero arrugada y con el pelo blanco; luego otra vez, como bastante joven pero todavía con el pelo blanco; y por último, se muestra tan gloriosa como una Novia.

Introducción traducida de una versión inglesa.

La parábola de la Ciudad de Dios

Una parábola muy famosa es la construcción de la Ciudad de Dios, las piedras y el castillo:

La “ciudad amurallada”, según Hermas, es la realidad humana que otorga sentido a la historia. Es el único sentido de la historia. El lenguaje apocalíptico abandona entonces el tópico de la ‘destrucción’ de la etapa mundana en guerras o cataclismos, y prefiere el lenguaje de la ‘construcción’ de la ciudad en esta misma etapa mundana. La victoria no está dada en un combate cósmico, sino en la edificación progresiva de una ciudad, cifra de la creación entera, cuyas murallas van separando lo que va a quedar adentro y lo que va a quedar afuera. Las piedras de la construcción, son los hombres. En nuestro texto, el concepto de Ciudad de Dios está representado por la alegoría de la torre. La arquitectura ofrece las metáforas y alegorías más contundentes. Jesús es la roca o el cimiento, la Iglesia es el edificio –o la torre o el recinto amurallado; hay también desarrollo alegórico sobre la puerta, el dueño del edificio, el constructor, los capataces, los ángeles ingenieros, las vírgenes albañiles, las piedras y su tallado. La alegoría de la construcción atraviesa constantemente el texto de cada una de las tres partes de la obra. La construcción de la torre permite discernir las diversas clases de piedras. El mundo es una cantera desde donde salen diversos tipos de hombres, por tanto, existe una tipología de las piedras.

Sinapsis de José Pablo Martín.

Afectividad

Otro tema es el de la sexualidad y castidad. El autor tipifica dos tipos de mujeres. Las vírgenes blancas representan las virtudes. Las mujeres de negro representan lo mundano, la seducción. El autor Hermas, narra dos visiones. La primera hace referencia al pecado de pensamiento, por sus deseos lascivos de casado con Rhoda. El arrepentimiento es el gran tema del libro. Los cristianos estamos llamados al arrepentimiento y el pecado carnal es el prototipo del pecado.

La segunda visión es una recreación de un éxtasis:

En esta segunda experiencia podemos encontrar la inversión de los elementos de la primera. No es una experiencia mundana, sino extramundana, porque incluida en el trámite del éxtasis revelatorio. El sujeto que narra no se muestra con deseos carnales sino con inhibiciones. Mientras en la primera narración una situación de sensualidad mínima es motivo de pecado, en la segunda, una situación de sensualidad máxima es interpretada como el revestimiento de las virtudes de las vírgenes, y culmina con la oración para que venga el Pastor, es decir, Jesús, el constructor de la torre. Es la gran prueba de la continencia, subrayada por el contraste permanente entre motivos de sensualidad y afirmación de la castidad. La pulsión sexual es transformada en amor por la Iglesia. El varón se convierte en hermano, el éros en ágape. Las mujeres son hermosas, las vírgenes gloriosas. El hombre debe optar.

Sinapsis de José Pablo Martín.

Formato de lectura

He tenido mucha dificultad para encontrar este texto en formato digital. Me gusta este formato porque permite un fácil acceso a las notas y subrayados, así como la búsqueda rápida de palabras. También por la inigualable satisfacción de llevar toda tu biblioteca en un dispositivo portátil. Ordeno mi biblioteca con Goodreads.

Utilizo para leer un tablet Android con la app Kindle. La interfaz de la aplicación está muy cuidada: dark theme, tienda online amplia, excelente gestión de subrayados. A día de hoy no he podido encontrar la versión castellana de este libro en Amazon ebooks Kindle. He tenido que descargar el PDF de internet, en un formato que no permite subrayar ni tomar notas.

Conclusión

En definitiva, un excelente libro. Su mensaje es universal y atemporal. Las dificultades del cristianismo son las mismas entonces y ahora. A pesar de su antigüedad, las imágenes utilizadas son comprensibles hoy día. La obra refleja el pensamiento de los primeros Cristianos.

Contenido y forma toman el protagonismo. Se expone una teología clara y firme. Que no se conforma con un envoltorio narrativo plano. Pese a la dificultad, Hermas utiliza el lenguaje de Cristo. Las parábolas de Cristo son sencillas. Pero cuando las estudias, te das cuenta de su profundidad e ingenio. Si eres fan de las parábolas y el lenguaje alegórico, este libro no te defraudará.

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