📖 Cómo Aprovechar la Misa por Ignacio Juez ⛪

como aprovechar la misa
Por Ignacio Juez

Puntuación: 3 de 5.

Esta obra cuenta con un lenguaje claro y sencillo. En ocasiones las ideas se repiten en un mismo capítulo, quizás para remarcar conceptos que el autor considera importantes. Muy recomendable para quienes se acercan al misterio de la Eucaristía por primera vez. Primero se dan las razones por las que ir a Misa y luego se explican sus partes.

El libro va de menos a más. Explica cronológicamente cada parte de la Misa. Cada palabra del Sacerdote tiene su correspondiente referencia bíblica. He podido aclarar muchos aspectos de la Eucaristía que desconocía.

La Misa se presenta como el sacrificio donde Cristo ofrece al Padre la entrega de su vida en la cruz. A esta ofrenda de Jesús, añadimos nuestros esfuerzos y actividades. Nuestras peticiones dirigidas al Señor, llegan más profundamente al corazón divino cuando acompañan al sacrificio redentor de Cristo (p. 130) Se recomienda dedicar a Dios las actividades de la jornada y de la vida entera y ofrecérselas a Dios en la Misa 133.

El autor aborda la santificación del trabajo.

Algo es santo en la medida en que está unido a Dios. Si uno ofrece sus tareas al Señor, puede decirse que las santifica en un modo amplio, porque las convierte en ofrendas a Dios.

En la Misa, se da un paso más. Jesús asume los variados ofrecimientos y los une al suyo. Entonces el trabajo presentado a Dios allí, queda unido a Cristo, formando parte de su sacrificio y quedando santificado.

De esta forma, la Misa otorga dignidad a las personas y a sus actividades. La vida se diviniza si la Misa es el centro de la vida.

p. 134

Nuestra actitud debe ser de humildad, tal y como la de Dios, que creando el Universo pasa desapercibido. O como la de su Hijo, que pasó casi toda su vida oculto en una aldea perdida realizando tareas normales. Otro signo de su abajamiento, es que llega al altar bajo la apariencia de pan y vino. Sustituye los sacrificios del Antiguo Testamento por el suyo. Es el Cordero de Dios.

Tras la consagración, termina la parte principal de la Misa. El amén suena como un trueno.

El tiempo tras la Misa es de negociar con Dios. El autor recuerda un famoso pasaje del Diario de Santa Faustina Kowalska, donde Jesucristo se queja de la poca atención que se le presta tras la Misa. Las almas le dejan solo y se ocupan de otras cosas. Le tratamos como una cosa muerta (pág. 126)

En la obra, se narran pensamientos relativos a la paz interior, el sufrimiento, el pecado y la ansiedad.

¿Cómo evitar la autosuficiencia y la soberbia? Es difícil que una persona se desprenda de esta capa orgullosa. Si todo va bien, es difícil reconocerse necesitado. Tal vez la única solución es que llegue el sufrimiento. El dolor tiene aquí una utilidad: saca al hombre de su caparazón egoísta y le hace ver que está necesitado. El sufrimiento es a veces imprescindible.

Página 38

Hacen ver con nuevos ojos el sacramento de la Eucaristía. No como un acto puramente protocolario y ceremonioso, sino como un acto de amor a Dios, que da paz interior y ayuda en la vida cotidiana.

La paz de Cristo no equivale a comodidad o ausencia de problemas. La serenidad de Jesús es diferente. En la tierra, la seguridad se apoya en el poder, el estatus alcanzado, la abundancia de los bienes económicos.

Esta paz terrena es inestable porque se apoya en fuerzas humanas, e incluye la ansiedad por conservar el bienestar alcanzado.

En cambio la paz divina mantiene el ánimo sereno incluso en la cruz. La paz de Jesús proviene de la amistad con Dios, y Él no se derrumba, no falla.

La paz de Cristo se pierde cuando uno se aleja de su Creador. Cada pecado incluye una inquietud, una ruptura, algo que deteriora el alma y sólo se recompone mediante la confesión.

Página 110

El autor remarca la idea de que la Misa es concelebrada con entidades celestiales como los Ángeles (pág. 46, 89). En este punto me viene a la memoria el testimonio de Catalina Rivas sobre la Eucaristía, donde se dice los mismo. Pero eso daría para otro post.

Estamos ante un tipo de liturgia que poco tiene que ver con la actual. Se ha perdido mucha sacralidad. La agenda social de la Iglesia se impone en muchas parroquias. Cobra importancia frente a la salvación, frente a lo sagrado.

En la parte final del libro, hay una deliciosa referencia al Amor.

Amar es desear el bien a alguien. El amor se alimenta cuando crecen los deseos de bien hacia alguien. El amor languidece si estos afanes desaparecen. No basta con hacer el bien una vez. El amor necesita mantenimiento. Cualquier amor requiere cuidados y atenciones a lo largo del tiempo. Esta debilidad humana hace que una sola Misa no sea suficiente. Las ofrendas deben ser renovadas.

p. 138

Para los no iniciados, la Misa puede parecer un acto repetitivo. Pero conforme se profundiza en la vida espiritual, este se hace más rico y diverso. En cada Misa se descubren cosas nuevas, nuevos puntos de vista. El Evangelio se torna en una fuente inagotable de conocimiento. Cada pasaje adquiere vida propia. El conocimiento e imitación de Cristo es nuestra motivación.

Por otro lado, nuestras peticiones añaden matices vitales a la Misa. Cada liturgia tiene algo nuevo que la hace especial. La acción del Espíritu Santo nunca deja de sorprendernos. La clave es situar nuestro espíritu en las cosas del Corazón y guiarlo de la mano de Cristo.

Un buen libro para adentrarse en el sacramento de la Eucaristía. ¿Qué obra te ha dicho más sobre la Misa? Si tienes algún pensamiento interesante al respecto, no dudes en compartirlo.

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