🍽️ La Última Cena ⛪

wp 1577713544438
Wikimedia CommonsFile:Ribalta-cena.jpg – Wikimedia Commons

Muchos ateos – e incluso teólogos liberales – tachan a Cristo de ser una copia de otros profetas o maestros de la antigüedad. Realmente no ven en Cristo la novedad o piensan que su historia es un relato mítico. La Última Cena es un claro ejemplo de la originalidad de la acción de Cristo. No hay ningún antecedente similar en la historia de las religiones. Tanto el ritual como las palabras de Jesús en la Última Cena son únicos. Los correspondientes a alguien que se proclama Hijo del Hombre.

El gancho

wp 1577743654972

Puntuación: 5 de 5.

Ratzinger, mi teólogo de cabecera, aborda la Última Cena en su libro: Jesús de Nazaret: Desde la Entrada en Jerusalén hasta la Resurrección. Los pensamientos de este artículo están basados en el capítulo 5 de este libro. Este artículo es un resumen de notas sobre este capítulo. Muchos textos son copias del libro.

La fecha de la Última Cena

Hay tres hipótesis principales: la de los sinópticos, la de Juan y la de Annie Jaubert, que trata de conciliar las dos anteriores. La más probable es la de Juan.

Las autoridades judías que llevan a Jesús ante el tribunal de Pilato evitan entrar en el pretorio «para no incurrir en impureza y poder así comer la Pascua» (18,28). Por tanto, la Pascua no comienza hasta el atardecer; durante el proceso se tiene todavía por delante la cena pascual; el juicio y la crucifixión tienen lugar el día antes de la Pascua, en la «Parasceve», no el mismo día de la fiesta.

Por tanto, la Pascua de aquel año va desde la tarde del Viernes hasta la tarde del Sábado, y no desde la tarde del Jueves hasta la tarde del Viernes. Por lo demás, el curso de los acontecimientos es el mismo.

  • El Jueves por la noche, la Última Cena de Jesús con sus discípulos, pero que no es una cena pascual
  • El Viernes —vigilia de la fiesta y no la fiesta misma—, el proceso y la ejecución.
  • El Sábado, reposo en el sepulcro.
  • El Domingo, la resurrección.
wp 1578157350772
WikipediaArchivo:Ghent Altarpiece D – Adoration of the Lamb 2.jpg …

La cronología de Juan es avalada por estudiosos como John P. Meier. Según esta cronología, Jesús muere en el momento en que se sacrifican los corderos pascuales. La Última Cena no se celebró cronológicamente conforme al ritual judío. Fue una Cena particular de Cristo que veía inminente su ejecución. Las cartas de Pablo avalan también la cronología de Juan. Para él, la muerte y resurrección de Cristo se han convertido así en la Pascua que perdura. La Última Cena de Jesús no sólo era un anuncio, sino que incluía en los dones eucarísticos también una anticipación de la cruz y la resurrección, fuera considerada muy pronto como Pascua, su Pascua.

La institución de la Eucaristía: marco y fiabilidad histórica

Objeciones

Los Evangelios nos muestran la novedad inaudita que Jesús instituyó aquella noche. Ante un acontecimiento tan imponente y único desde el punto de vista teológico y de la historia de las religiones como el que manifiestan los relatos de la Última Cena, no podía faltar el cuestionamiento por parte de la teología moderna: con la imagen del rabino afable, agitador político incluso poniendo en duda que las palabras de la institución eucarística se remonten al propio Jesús y sean fruto de una invención de la Iglesia naciente.

La principal objeción contra la originalidad histórica de las palabras y los gestos de la Última Cena puede resumirse así: habría una contradicción insalvable entre el mensaje de Jesús sobre el Reino de Dios y la idea de su muerte expiatorio. Expiación incompatible con la imagen que Jesús tiene de Dios. La idea de expiación es inconcebible para la sensibilidad moderna.

Soluciones a las objeciones

Una evolución parecida en dos etapas en el obrar de Jesús es ciertamente posible. En el Antiguo Testamento se ve la flexibilidad de Dios: ante el no de Adán, el no de Babel, ante la terquedad de David. El mensaje de Jesús comienza claramente con la oferta del Reino; el «no» de Israel habría provocado una nueva etapa en la historia de la salvación, a la cual pertenecen la muerte y resurrección del Señor. No se da ese contraste neto entre el anuncio del Reino de Dios y el mensaje de Jerusalén. No son incompatibles.

Además, el Evangelio tampoco está ordenado cronológicamente de tal manera que podamos distinguir claramente un antes y un después. Por ejemplo en Mc 2, 20 en la discusión sobre el ayuno, Cristo deja ver su futura expiación. Las mismas parábolas son teología de la cruz.

La cruz es el signo extremo de la cruz. Este mensaje se deja ver desde el inicio de su misión: Bienaventuranzas y el rechazo de Cristo en Nazaret. Con el mensaje de gracia que Jesús trae se inaugura la perspectiva de la cruz. No hay contradicción entre el jubiloso mensaje de Jesús y su aceptación de la cruz como muerte por muchos; al contrario: sólo en la aceptación y la transformación de la muerte alcanza el mensaje de la gracia toda su profundidad.

Por otra parte, la idea de que la Eucaristía se habría formado en la «comunidad» es completamente absurda también desde el punto de vista histórico.Todo esto sólo podía nacer de la peculiaridad de la conciencia personal de Jesús.

La teología de las palabras de la institución

El mensaje de Cristo es: «Tomó pan, pronunció la bendición y la acción de gracias, y lo partió.» No se come sin dar las gracias a Dios por el don que Él ofrece. La comida es gracias a la fertilidad de la tierra creada por el Padre.

Partir el pan

wp 1578170290805

Es la función del Padre de familia. Significa hospitalidad y compartir. Una preocupación por el prójimo. Dimensión vertical porque baja de Dios y horizontal porque se propaga a los demás. El antiguo culto del templo queda abolido.

Esto es mi cuerpo

Es la persona de Cristo en su totalidad, en espíritu, carne y hueso. Refleja la figura del Buen Pastor: «Nadie me quita la vida, sino que yo la entrego libremente» (cf. Jn 10,18) Da la vida sabiendo que precisamente así la recupera. En el acto de dar la vida está incluida la resurrección. Por eso puede repartirse ya anticipadamente.

Ésta es mi sangre

Se refiere al cáliz de la Alianza que nos retrotrae a tres momentos del Antiguo Testamento:

  • Éxodo 24,8: la estipulación de la Alianza del Sinaí. Israel es infiel a Dios con el becerro de oro. Surge una crisis, Dios abandona a su pueblo al exilio a Babilonia y al templo a la destrucción.
  • Jeremías 31,31: la promesa de la Nueva Alianza en medio de la crisis en la historia de la Alianza. Nuevo pacto por la obediencia, que sea irrevocable e inviolable. Surge una «Misericordia» y «perdón incondicional» a través de «gracia a bajo precio».
  • Isaías 53,12: la promesa misteriosa del siervo de Dios. Carga con el pecado de muchos. Sufrimiento vicario del Hijo.

La sangre animal ya no expía el pecado. Culto nuevo, que Él instituyó en la Última Cena: atraer a la humanidad a su obediencia vicaria.

Derramada por muchos o por todos

Indica «pro-existencia»: no un ser para sí mismo, sino para los demás. Es un «ser para». Joachim Jeremias dice que es un semitismo que significa todos. Con el tiempo se interpreta el muchos de Isaías 53: si bien significa una totalidad, no puede simplemente equipararse al «todos». Joseph Pascher da otra interpretación: se clarificaría también la palabra «muchos»: mientras que la muerte de Jesús vale «para todos», el alcance del Sacramento es más limitado.

Falta la interpretación fundamental que da Jesús de su misión en Marcos 10,45, donde también aparece la palabra «muchos». «El Hijo del Hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.»

Alcance salvífico

wp 1577713544438

Sobre el alcance salvífico de la obra de Jesús es complicado posicionarse. Es presuntuoso indagar en la conciencia de Cristo. Queda clara la tendencia a una universalidad: 1 Tm 2,6 habla de Jesús como el único mediador entre Dios y los hombres, «que se entregó en rescate por todos». El significado salvífico universal de la muerte de Jesús se manifiesta aquí con claridad cristalina.

Si en Isaías «muchos» podía significar esencialmente la totalidad de Israel, en la respuesta creyente que da la Iglesia al nuevo uso de la palabra por parte de Jesús queda cada vez más claro que Él, de hecho, murió por todos.

Nace la Iglesia

Estas palabras de la Última Cena son un acto fundacional. Con la Eucaristía quedó instituida la Iglesia misma. Se convierte en una unidad, llega a ser ella misma a partir del cuerpo de Cristo y, desde su muerte, queda abierta a la vez a la inmensidad del mundo y de la historia. La Iglesia nace de la Eucaristía. De ella recibe su unidad y su misión. La Iglesia proviene de la Última Cena, pero precisamente por eso se deriva de la muerte y resurrección de Cristo, anticipadas por Él en el don de su cuerpo y su sangre.

De la cena a la Eucaristía del Domingo por la mañana

Se conmina a repetir el gesto: «haced esto en conmemoración mía». El mandato se refiere sólo a aquello que constituía una novedad en los gestos de Jesús de aquella noche: la fracción del pan, la oración de bendición y de acción de gracias y, con ella, las palabras de la transubstanciación del pan y del vino. Podríamos decir: mediante aquellas palabras, nuestro momento actual es introducido en el momento de Jesús. Se verifica lo que Jesús anunció en Juan 12,32: desde la cruz, Él atrae a todos hacia sí, dentro de sí.

Cristo dio gracias por la resurrección que le permite dar su cuerpo y sangre. Esquema de los Salmos que expresan promesas y votos, en los que el oprimido anuncia que, una vez salvado, dará gracias a Dios y proclamará su acción salvífica. Salmo 22: empieza sufriendo pero termina con el cumplimiento de la promesa de salvación.

Culto nuevo en sustitución de los sacrificios del templo: la glorificación de Dios en la palabra. Jesús que ha atravesado la muerte, abarca al hombre por entero, a toda la humanidad, y se convierte en el comienzo de una nueva creación. Lo que la Iglesia celebra en la Misa no es la Última Cena, sino lo que el Señor ha instituido durante la Última Cena, confiándolo a la Iglesia: el memorial de su muerte sacrificial.

Cruz y resurrección forman parte de la Eucaristía. El día de la resurrección es el día del Señor, el Domingo por la mañana. El día de la resurrección es el lugar exterior e interior del culto cristiano, y la acción de gracias como anticipación creativa de la resurrección.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.