📜 La Torá del Mesías ✝️

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Una de las novedades del mensaje de Cristo es su ausencia de normas sociales. Al contrario de las divinidades paganas y otras religiones precedentes, hay cero folclore. Tampoco se prohíbe, se deja a la libertad. Cristo no bajó a la tierra cargado de medicinas. En la curación del paralítico, perdona primero sus pecados. Tampoco curó a todos los enfermos. Ni siquiera para sí mismo evitó la cruz. Su regalo es mostrarnos el sentido del sufrimiento a través de Dios. Es un debate que se da hoy día con la misma intensidad. Veamos cómo lo hizo.

El gancho

Ratzinger, mi teólogo de cabecera, aborda el conflicto entre la predicación de Jesús y las leyes judías en su libro: Jesús de Nazaret: del bautismo a la Transfiguración. Los pensamientos de este artículo están basados en el capítulo 4.2 de este libro. Este artículo es un resumen de notas sobre este capítulo.

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Puntuación: 5 de 5.

Se ha dicho pero yo os digo

San Pablo resume la ley de Cristo en la Carta a los Gálatas.

Habéis sido llamados a la libertad. Pero no toméis la libertad como pretexto para vuestros apetitos desordenados, antes bien, haceos esclavos los unos de los otros por amor.

4.2 La Torá del Mesías 27%

La centralidad del «Yo de Jesús» en las Bienaventuranzas es lo que espanta a los judíos. Ver libro de Jacob Neusner, que cita como demostración las palabras de Jesús al joven rico «si quieres ser perfecto, ven y sígueme». La perfección es Cristo y esto escandaliza. Es la principal diferencia entre Cristo y el judaísmo.

La disputa sobre el Sábado

Las enseñanzas de Jesús sobre el sábado aparecen ahora en perfecta consonancia con este grito de júbilo y con las palabras del Hijo del hombre como señor del sábado. Neusner resume del siguiente modo el contenido de toda la cuestión: «Mi yugo es ligero, yo os doy descanso. El Hijo del hombre es el verdadero señor del sábado. Pues el Hijo del hombre es ahora el sábado de Israel; es nuestro modo de comportarnos como Dios»

4.2 La Torá del Mesías: el Sábado 29%

Jesús se ve a sí mismo como la Torá, como la palabra de Dios en persona. El grandioso Prólogo del Evangelio de Juan —«En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios»— no dice otra cosa que lo que dice el Jesús del Sermón de la Montaña y el Jesús de los Evangelios sinópticos. El Jesús del cuarto Evangelio y el Jesús de los Evangelios sinópticos es la misma e idéntica persona: el verdadero Jesús «histórico».

4.2 La Torá del Mesías: el Sábado 30%

Ausencia de acción social

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Healing the Blind Man by Carl H. Bloch, Danish Painter, 1834-1890. Oil on Copper Plate. Public domain. Source: Carlbloch.com | Hope Gallery.

La ausencia de toda la dimensión social en la predicación de Jesús —una carencia que, desde el punto de vista judío, Neusner critica de manera totalmente comprensible— entraña y al mismo tiempo esconde un proceso que afecta a la historia universal y que, como tal, no se ha producido en ningún otro ámbito cultural: los ordenamientos políticos y sociales concretos se liberan de la sacralidad inmediata, de la legislación basada en el derecho divino, y se confían a la libertad del hombre, que a través de Jesús está enraizado en la voluntad del Padre y, a partir de Él, aprende a discernir lo justo y lo bueno.

4.2 La Torá del Mesías: la familia 32%

La búsqueda de la voluntad de Dios en la comunión con Jesús sigue siendo como una señal de orientación para su razón, sin la cual corre siempre el peligro de quedar ofuscado, ciego.

4.2 La Torá del Mesías: la familia 32%

Una interpretación liberal de la Torá sería una opinión meramente personal de un maestro, no podría tener un valor determinante para la historia. Sólo puede ser eficaz como fuerza capaz de transformar la historia si la autoridad de esta nueva interpretación no es inferior a la del texto original: ha de ser una autoridad divina.

4.2 La Torá del Mesías: la familia 32%

Compromiso y radicalidad profética

No sólo matar sino reconciliación con tu hermano antes de incluso asistir al Templo. Cristo da plenitud a las normas del Antiguo Testamento. Las costumbres, doctrina social de la Iglesia debe ser reformulada con el tiempo. Lo importante es la base divina. Esto ha despertado las simpatíasdde creyentes como no creyentes, por ejemplo de Gandhi o Erich Fromm.

Conclusión

Nos encontramos ante un debate que se sigue produciendo hoy en día con la misma intensidad. Las corrientes liberales de la Iglesia propugnan una teología focalizada en la acción social. No está mal, debe ser también así. El problema viene cuando lo social relega la presencia de Dios. Entonces pasamos a confiar primero en nosotros mismos. La imagen de Dios se difumina y nuestra acción queda al servicio de intereses ideológicos.

La pobreza de que se habla en el Evangelio nunca es un simple fenómeno material. La pobreza puramente material no salva, aun cuando sea cierto que los más perjudicados de este mundo pueden contar de un modo especial con la bondad de Dios. Pero el corazón de los que no poseen nada puede endurecerse, envenenarse, ser malvado, estar por dentro lleno de afán de poseer, olvidando a Dios y codiciando sólo bienes materiales. Por otro lado, la pobreza de que se habla aquí tampoco es simplemente una actitud espiritual. La Iglesia, para ser comunidad de los pobres de Jesús, necesita siempre figuras capaces de grandes renuncias; necesita comunidades que le sigan, que vivan la pobreza y la sencillez, y con ello muestren la verdad de las Bienaventuranzas para despertar la conciencia de todos, a fin de que entiendan el poseer sólo como servicio y, frente a la cultura del tener, contrapongan la cultura de la libertad interior, creando así las condiciones de la justicia social.

Muchos sacerdotes liberales proclaman sin ningún pudor en las homilías el mero simbolismo del Evangelio. Para ellos es poco menos que un conjunto de relatos míticos. La fe queda convertida en un gnosticismo que debilita y distorsiona el mensaje de Cristo. Se acomoda la fe a los tiempos con la excusa de hacerla más humana y accesible. Un Dios a nuestra medida. El mensaje de Cristo deja de ser universal para convertirse en un localismo al servicio del político de turno. Las Iglesias se van vaciando.

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