😈 Las tentaciones de Cristo ✝️

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Jesucristo exploró el pecado durante 40 días en el desierto. Tras su bautismo, el Espíritu de Dios le condujo allí para ponerle a prueba. Tenía que saber a qué se enfrentaba. Adentrarse en nuestras miserias. Es lo que los teólogos llaman abajamiento. Lo haría en otros momentos de su misión. Lo maravilloso es la respuesta de Cristo: un poder frágil, silencioso que sobrepasaría al de reyes y emperadores.

El gancho

Un creciente interés por la escritura y filología me ha hecho leer este libro de Ratzinger: Jesús de Nazaret: del bautismo a la Transfiguración. Los pensamientos de este artículo están basados en el capítulo 2 de este libro.

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Puntuación: 5 de 5.

Relación con el bautismo

Tras ser ungido en el bautismo, la primera disposición del Espíritu Santo es llevarle al desierto para ser tentado. Sorprende que los tres evangelios sinópticos lo mencionen. Las tentaciones guardan una estrecha relación con el relato del bautismo, en el que Jesús se hace solidario con los pecadores.

Es un descenso de Cristo a los infiernos para conocer nuestras miserias y transformarlas. Lo que los teólogos llaman abajamiento. Otra lucha será en Getsemaní. También, el gran abajamiento de Cristo en la cruz. Estas luchas acompañarán a Cristo durante toda su vida, incluso más allá de la muerte. El Sábado Santo, Cristo descendió a los infiernos. Una fiesta proclamada en el Credo, de una gran trascendencia teológica. Muchas veces pasa desaparecida en nuestra vida espiritual.

Jesús es el nuevo Adán

San Marcos establece un paralelismo de Cristo con Adán. El desierto se presenta como lugar de reconciliación con las bestias del Edén. Se restablece la paz profetizada por Isaías para los tiempos del Mesías, Is 11, 6: «Habitará el lobo con el cordero, la pantera se tumbará con el cabrito.» Donde el pecado es vencido, donde se restablece la armonía del hombre con Dios, se produce la reconciliación de la creación. Marcos concluye su breve relato de las tentaciones con una frase que se puede interpretar como una alusión al Salmo 91, 11s: «y los ángeles le servían.»

Donde el pecado es vencido, donde se restablece la armonía del hombre con Dios, se produce la reconciliación de la creación; la creación desgarrada vuelve a ser un lugar de paz, como dirá Pablo, que habla de los gemidos de la creación que, «expectante, está aguardando la plena manifestación de los hijos de Dios» (Rm 8, 19).

Capítulo II: Tentaciones según Marcos. 10%

Dios en segundo plano

Lucas y Mateo definen el núcleo de toda tentación: apartarse de Dios contando únicamente con nuestras propias capacidades, ser autosuficientes. La tentación se caracteriza por: adopta apariencia moral, finge mostrarnos lo mejor, se constituye como verdadero realismo, cuestiona la realidad de Dios.

Ratzinger escoge a Mateo por su coherencia en el grado ascendente de la narración. Empieza con el número simbólico 40. Los cuarenta días de ayuno abrazan el drama de la historia que Jesús asume en sí y lleva consigo hasta el fondo.

Aquí aparece claro el núcleo de toda tentación: apartar a Dios que, ante todo lo que parece más urgente en nuestra vida, pasa a ser algo secundario, o incluso superfluo y molesto. Poner orden en nuestro mundo por nosotros solos, sin Dios, contando únicamente con nuestras propias capacidades, reconocer como verdaderas sólo las realidades políticas y materiales, y dejar a Dios de lado como algo ilusorio, ésta es la tentación que nos amenaza de muchas maneras.

Capítulo II: Tentaciones según Mateo y Lucas. 10%

Primera tentación

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«Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes» (Mt 4, 3)

Son las mismas palabras que le decían a Cristo en la cruz. Le piden pruebas como redentor, de la existencia de Dios. Qué mejor que – si realmente es Dios – termine con el hambre en el mundo. El marxismo ha hecho de esto su plan de salvación. Habría hecho que el desierto se convirtiera en pan.

El pan en la misión de Cristo

La respuesta de Jesús no se puede entender sólo a la luz del relato de las tentaciones. Hay dos grandes relatos de Cristo y el pan: la multiplicación de los panes y peces y la Última Cena. Se multiplican panes porque: hay búsqueda previa de Dios, se le pide y hay mutua disposición a compartir. El que escucha a Dios, vive con Él. Cristo no es indiferente al hambre pero lo sitúa en el contexto adecuado. En la Última Cena nos lega su presencia en el pan permanente. Es el grano de trigo que muriendo da mucho fruto.

La palabra es la solución

Jesús replica con Dt 8, 3, para rechazar al tentador: «No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mt 4, 4). Cuando no se respeta esta jerarquía de los bienes – pan, libertad, Dios (cita de Alfred Delp) – sino que se invierte, ya no hay justicia, ya no hay preocupación por el hombre que sufre, sino que se crea desajuste y destrucción también en el ámbito de los bienes materiales.

Entendemos ahora las palabras de Jesús, que toma del Antiguo Testamento (cf. Dt 8, 3), para rechazar al tentador: «No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mt 4, 4). Hay una frase al respecto del jesuita alemán Alfred Delp, ejecutado por los nacionalsocialistas: «El pan es importante, la libertad es más importante, pero lo más importante de todo es la fidelidad constante y la adoración jamás traicionada». Cuando no se respeta esta jerarquía de los bienes, sino que se invierte, ya no hay justicia, ya no hay preocupación por el hombre que sufre, sino que se crea desajuste y destrucción también en el ámbito de los bienes materiales.

Capítulo II: Tentaciones según Mateo y Lucas. 11%

El sufrimiento y la pobreza

Ayudas de Occidente a países en desarrollo basadas en tecnicismo han traído vacío.

No se puede gobernar la historia con meras estructuras materiales, prescindiendo de Dios. Si el corazón del hombre no es bueno, ninguna otra cosa puede llegar a ser buena. Y la bondad de corazón sólo puede venir de Aquel que es la Bondad misma, el Bien.

Capítulo II: Tentaciones según Mateo y Lucas. 12%

Se puede preguntar por qué Dios no ha creado un mundo en el que su presencia fuera más evidente; por qué Cristo no ha dejado un rastro más brillante de su presencia, que impresionara a cualquiera de manera irresistible. Éste es el misterio de Dios y del hombre que no podemos penetrar. Vivimos en este mundo, en el que Dios no tiene la evidencia de lo palpable, y sólo se le puede buscar y encontrar con el impulso del corazón, a través del «éxodo» de «Egipto». En este mundo hemos de oponernos a las ilusiones de falsas filosofías y reconocer que no sólo vivimos de pan, sino ante todo de la obediencia a la palabra de Dios. Y sólo donde se vive esta obediencia nacen y crecen esos sentimientos que permiten proporcionar también pan para todos.

Capítulo II: Tentaciones según Mateo y Lucas. Primera tentación. 12%

Segunda tentación

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La Tentación de Jesús por Ary Scheffer. Museo del Louvre.

Escritura y laboratorio contra Dios

Es una visión que entraña una realidad amenazante para Jesús. El diablo utiliza la Biblia Salmo 91, 11s: «Los ángeles te protegerán de la caída». Vladimir Soloviev dice que se puede utilizar la interpretación de la Biblia como instrumento del Anticristo. Desarrolla esta idea en su libro Breve História Sobre o Anticristo.

La exégesis científica de la Biblia quita a Dios, lo pone a la altura de los tiempos, tachando de fundamentalistas a los que lo hacen desde la fe. Queda cuestionada la imagen de Dios en Cristo. De nuevo, se pone a prueba a Dios. Lo convertimos en nuestro siervo. Cristo responde con Dt 6, 16: «no tentaréis al Señor».

Nos encontramos de lleno ante el gran interrogante de cómo se puede conocer a Dios y cómo se puede desconocerlo, de cómo el hombre puede relacionarse con Dios y cómo puede perderlo.

La arrogancia que quiere convertir a Dios en un objeto e imponerle nuestras condiciones experimentales de laboratorio no puede encontrar a Dios. Pues, de entrada, presupone ya que nosotros negamos a Dios en cuanto Dios, pues nos ponemos por encima de Él.

Porque dejamos de lado toda dimensión del amor, de la escucha interior, y sólo reconocemos como real lo que se puede experimentar, lo que podemos tener en nuestras manos. Quien piensa de este modo se convierte a sí mismo en Dios y, con ello, no sólo degrada a Dios, sino también al mundo y a sí mismo.

Capítulo II: Segunda tentación. 12%

Confianza

La escena sobre el pináculo es una mirada a la cruz. Jesús no se lanza, no tienta a Dios porque confía en Él. Revela el verdadero significado del Salmo 91 utilizado por el demonio.

Quien sigue la voluntad de Dios sabe que en todos los horrores que le ocurran nunca perderá una última protección. Sabe que el fundamento del mundo es el amor y que, por ello, incluso cuando ningún hombre pueda o quiera ayudarle, él puede seguir adelante poniendo su confianza en Aquel que le ama. Pero esta confianza a la que la Escritura nos autoriza y a la que nos invita el Señor, el Resucitado, es algo completamente diverso del desafío aventurero de quien quiere convertir a Dios en nuestro siervo.

Capítulo II: Segunda tentación. 13%

Tercera tentación

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Tentación en el monte, Duccio di Buoninsegna, Frick Collection (Nueva York)

Dominio político

Se le ofrece dominar el mundo ¿pero no es ya el Mesías? El Señor resucitado reúne a los discípulos en el monte diciendo que se le ha dado poder en Cielo y tierra. Se le promete esplendor de los reinos del mundo. Pero el reino de Dios se basa en la humildad de los bautizados en la Trinidad.

Esta tentación toma forma a través de los siglos. Se intenta fortalecer la fe a través del poder político o militar. En la pasión, Pilato da a elegir entre Jesús y Barrabás (hijo del padre). Barrabás era un revolucionario famoso, líder de la resistencia. Elección no casual entre un líder espiritual y un líder terrenal. La gente eligió el poder terrenal.

Dios debe traer la edad del oro

El tentador no es tan burdo como para proponernos directamente adorar al diablo. Sólo nos propone decidirnos por lo racional, preferir un mundo planificado y organizado, en el que Dios puede ocupar un lugar, pero como asunto privado, sin interferir en nuestros propósitos esenciales. Soloviev atribuye un libro al Anticristo, El camino abierto para la paz y el bienestar del mundo, que se convierte, por así decirlo, en la nueva Biblia y que tiene como contenido esencial la adoración del bienestar y la planificación racional.

Capítulo II: Tercera tentación. 13%

La tercera tentación es la fundamental, se refiere a qué debe hacer un Salvador del mundo. Esta forma de tentación aparece cuando dice a los discípulos que ser Mesías implica cruz. Pedro le dice que no le pasará eso y Jesús le reprende duramente. Quítate de mi vista que piensas como los hombres. Sólo se puede comprender esto, leyéndolo ante el trasfondo de las tentaciones. Un cristianismo para el progreso y bienestar es otra forma de esta tentación.

Los verdaderos dones de Dios

Dos líneas de esperanza en el Antiguo Testamento: la paz mundial (lobo con cordero) y que el Mesías sufre por nosotros. Tuvo que explicarlo a Pedro, Emaús y Satanás: ningún reino de este mundo trae salvación. ¿Qué ha traído Cristo al mundo?

Ha traído a Dios: ahora conocemos su rostro, ahora podemos invocarlo. Ahora conocemos el camino que debemos seguir como hombres en este mundo. Jesús ha traído a Dios y, con Él, la verdad sobre nuestro origen y nuestro destino; la fe, la esperanza y el amor. Sólo nuestra dureza de corazón nos hace pensar que esto es poco. Sí, el poder de Dios en este mundo es un poder silencioso, pero constituye el poder verdadero, duradero. La causa de Dios parece estar siempre como en agonía. Sin embargo, se demuestra siempre como lo que verdaderamente permanece y salva.

Capítulo II: Tercera tentación. 14%

Frente a la invitación a adorar el poder, el Señor pronuncia unas palabras del Deuteronomio, el mismo libro que había citado también el diablo: «Al Señor tu Dios, adorarás y a él sólo darás culto» (Mt 4, 10; cf. Dt 6, 13) Cristo trae a Dios, la humildad es lo que salva. Sus dones vienen con cruz, como se lo dijo al enemigo, Pedro y en Emaús: ningún reino de este mundo es de Dios. Será el primer mandamiento. El cielo se abre sobre Cristo y ángeles le sirven cumpliendo profecía Salmo 91, 11.

Pensamientos finales

Siempre he pensado que la primera tentación, la de los panes, pudo ser la más difícil de superar por Cristo. Siendo Dios pero también hombre, no dejaría de tener hambre. Dios Padre no rompería el libre albedrío para convertir el desierto en pan.

La tercera tentación podría haber sido la más llevadera. El hecho de mostrar grandes imperios no le deslumbraría. Cristo es conocedor de las moradas del Padre en el Cielo. Son las que valen, las que son para siempre. Sabe que del Templo de Jerusalén no quedará piedra sobre piedra y que lo importante es reconstruir su alma en los tres días de la resurrección. Esta tentación no tuvo que afectar a sus necesidades corporales así que quizás pudo llevarlas bien.

Con la segunda tentación pudo pasar algo similar que en la tercera. La confianza en el Padre sería tan grande y su humildad tal, que montar aquel numerito – con ángeles y el asombroso de la multitud en el lugar más concurrido del sionismo – no le habría importado mucho.

Quizás el enemigo empezó tentándole con la más difícil, el hambre. Pero es una mera divagación del que escribe. Está claro que salió airoso de la prueba, como no podía ser menos en el Hombre Dios.

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