🙏🏻 El Padrenuestro: la profundidad de la Palabra 🗣️

padre nuestro

Es la oración principal del cristianismo. Un diálogo entre deidades: la Segunda Persona de la Trinidad habla a la Primera y menciona a la Tercera. Lenguaje de Dioses. Es el Dios trino del Antiguo Testamento: el de la zarza ardiendo con Moisés, el los tres Caminantes que visitaron a Abrahán. Palabras de una profundidad abismal. No hechas por el hombre: elevadas, no mundanas. Jesucristo no bajó a la tierra cargado de medicinas o confort. Debe haber algo más importante que trasciende nuestra tierra, el universo, lo material. Quizás por eso Dios permanece oculto. Jesucristo fue pionero en dar sentido al misterio de la existencia humana. Y las claves están en esta oración.

El gancho

Este post está basado en el libro de Joseph Ratzinger Jesús de Nazaret: del bautismo a la Transfiguración. Qué mejor que un reconocido intelectual como él para analizar la oración más importante. Ratzinger empieza hablando del bautismo y las tentaciones de Cristo. El capítulo 5 de este libro se centra en su oración y más concretamente en el Padrenuestro.

9780385525046 01

Dios se hace realidad

Cristo vino a decirnos una cosa: Dios existe. Tenéis una imagen de Él a través de mí. Se trata de un Dios personal. Con una interacción como la que tuvo con su Hijo. No un cuidador ni un guardaespaldas. Por alguna razón no entra en nuestra realidad física. Quizás porque la libertad del cosmos es sagrada. Lo hizo solamente en la encarnación, las curaciones y la resurrección. Nos pide que orientemos nuestra vida hacia Él. Podemos tener un diálogo con Dios a través de la oración.

Lo más importante es que la relación con Dios permanezca en el fondo de nuestra alma. Para que esto ocurra, hay que avivar continuamente dicha relación y referir siempre a ella los asuntos de la vida cotidiana. Rezaremos tanto mejor cuanto más profundamente esté enraizada en nuestra alma la orientación hacia Dios. Cuanto más sea ésta el fundamento de nuestra existencia, más seremos hombres de paz. Seremos más capaces de soportar el dolor, de comprender a los demás y de abrirnos a ellos. Esta orientación que impregna toda nuestra conciencia, a la presencia silenciosa de Dios en el fondo de nuestro pensar, meditar y ser, nosotros la llamamos «oración continua». Al fin y al cabo, esto es también lo que queremos decir cuando hablamos de «amor de Dios»; al mismo tiempo, es la condición más profunda y la fuerza motriz del amor al prójimo.

Capítulo 5: La oración del Señor. 34%

La técnica

Esta oración verdadera, este estar interiormente con Dios de manera silenciosa, necesita un sustento y para ello, sirve la oración que se expresa con palabras, imágenes y pensamientos. Cuanto más presente está Dios en nosotros, más podemos estar verdaderamente con Él en la oración vocal. Pero puede decirse también a la inversa: la oración activa hace realidad y profundiza nuestro estar con Dios. Esta oración puede y debe brotar sobre todo de nuestro corazón, de nuestras penas, esperanzas, alegrías, sufrimientos; de la vergüenza por el pecado, así como de la gratitud por el bien, siendo así una oración totalmente personal.

5 La oración del Señor. 34%

Necesitamos también el apoyo de esas plegarias en las que ha tomado forma el encuentro con Dios de toda la Iglesia, y de cada persona dentro de ella. En efecto, sin estas ayudas para la oración, nuestra plegaria personal y nuestra imagen de Dios se hacen subjetivas y terminan por reflejar más a nosotros que al Dios vivo. En las fórmulas de oración que han surgido primero de la fe de Israel y después de la fe de los que oran como miembros de la Iglesia, aprendemos a conocer a Dios y a conocernos a nosotros mismos. Son una escuela de oración y, por tanto, un estímulo para cambiar y abrir nuestra vida.

5 La oración del Señor. 34%

Lc 11, 1-4 nos dice que la oración era una costumbre en Jesús y que se retiraba a lugares apartados para rezar. Mateo 6, 5-15 pone en boca de Cristo palabras reconfortantes. La oración debe ser secreta y discreta, por ejemplo en lo más íntimo de nuestro hogar. No hace falta usar muchas palabras, pues Dios sabe lo que necesitamos antes de que se lo pidamos.

El Padrenuestro:

Características:

  • Primacía de Dios sobre el mundo material.
  • Para que el hombre pueda presentar sus peticiones adecuadamente tiene que:
    • Estar en la verdad. Y la verdad es: «Primero Dios, el Reino de Dios»
    • Antes de nada hemos de salir de nosotros mismos y abrirnos a Dios.
  • Oración trinitaria.
  • 1 invocación y 7 peticiones: 3 sobre Dios y 4 de nuestras esperanzas
  • Procede del diálogo del Hijo con el Padre.
  • Profundidad que va mucho más allá de las palabras.
  • Comprende la existencia humana de todos los tiempos en toda su amplitud.
    • No se puede sopesar con una interpretación meramente histórica.
  • El Padrenuestro nos enseña a ser hombres.

1.- Padre nuestro, que estás en el cielo

Cristo nos enseña la naturaleza del Padre. El «amor que llega hasta el extremo» (cf. Jn 13, 1), que el Señor ha consumado en la cruz orando por sus enemigos.

Lo verdaderamente importante en la oración no es esto o aquello, sino que Dios se nos quiere dar. Éste es el don de todos los dones, lo «único necesario» (cf. Lc 10, 42). La oración es un camino para purificar poco a poco nuestros deseos, corregirlos e ir sabiendo lo que necesitamos de verdad: a Dios y a su Espíritu.

5.1 La oración del Señor: Padre nuestro que estás en el cielo. 36%

Enccuanto a estas palabras se puede decir lo siguiente:

  • Padre
    • Dios es nuestro Creador
      • Prefigurando a Cristo, el nuevo Adán, al crearnos a su imagen y semejanza.
      • No somos hijos aún. Filiación contínua a través de comunión con Cristo
      • Todo mío es tuyo. Como hijo. No es dependencia sino relación de amor que nos da sentido y plenitud.
    • No es Madre
      • Imagen panteista
      • Mala comparación con órganos cuerpo (seno materno) o misericordia.
      • Realmente no es padre ni madre
      • Padre representa mejor la soberanía creadora de Dios
      • Cristo lo enseñó así
      • En el Antiguo Testamento no se dice madre
    • Cristo es nuestra imagen de Dios
  • Nuestro
    • Salir de nuestro yo y abrirse al mundo
    • Nos convierte en una familia
  • Cielo
    • No en una galaxia
    • Venimos de un único Padre
    • Él nos ha pensado y querido desde la eternidad
    • Es esa otra altura de Dios de la que venimos y a la que vamos. Remite a ese «nosotros» más grande que supera toda frontera, derriba todos los muros y crea la paz.

2.- Santificado sea tu nombre

Conocer nombre para invocarle. Dios establece relación con nuestra realidad. Debemos cuidar esta relación porque causamos deformaciones a su identidad.

3.-Venga a nosotros tu Reino

Establecer las prioridades de nuestro obrar. Lo primero y esencial es un corazón dócil, para que sea Dios quien reine y no nosotros. Asumir su voluntad como criterio para nuestra vida cotidiana. El Reino de Dios llega a través del corazón que escucha. Ése es su camino. Y por eso nosotros hemos de rezar siempre.

En mi opinión, podría ser una referencia a la Tercera Persona Persona de la Trinidad. C. S. Lewis en su libro Mero Cristianismo hace un curioso paralelismo al referirse al Espíritu Santo. Lo compara con el ambiente que se genera cuando dos se aman. Y lo hace poniendo el ejemplo del espíritu de un club social. Si tu amas al equipo de fútbol de tu ciudad, el Espíritu Santo serían el conjunto de sentimientos derivados de esta relación «seguidor – club»: lealtad, entusiasmo, fidelidad, sacrificio, etc. Todo esto es el «venga a nosotros tu Reino».

4.- Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo

Allí donde se cumple la voluntad de Dios, está el cielo. La esencia del cielo es ser una sola cosa con la voluntad de Dios, la unión entre voluntad y verdad. La tierra se convierte en «cielo» si y en la medida en que en ella se cumple la voluntad de Dios.

5.3 La oración del Señor: hágase tu voluntad. 39%

El hombre, en lo más íntimo, conoce la voluntad de Dios, que hay una comunión de saber con Dios profundamente inscrita en nosotros, que llamamos conciencia.

La voluntad de Dios nos introduce en la verdad de nuestro ser, nos salva de la autodestrucción producida por la mentira y el egoísmo. Y que nos arrastra a la mera tierra.

5.- Danos hoy nuestro pan de cada día

Cristo quita ansiedad cuando dice: «No estéis agobiados por la vida pensando qué vais a comer» (Mt 6, 25). El pan es fruto del trabajo del hombre pero también viene desde arriba del sol y la lluvia. Necesita de Dios y por eso debemos quitarnos nuestro orgullo de autosuficiencia.

La palabra «nuestro» nos invita a salir de nosotros y compartir ese pan con la comunidad. Es pan de los demás, pan para el mundo.

De cada día: el que pide pan para hoy es pobre. Nos alimentamos de la bondad de Dios y de su palabra. Nos invita a confiar en él y contar con Él en los grandes retos. Es pobreza motivada por la dedicación a Dios, nos hace servir a los demás.

De cada día. Pan de dimensión eucarística. Es un pan necesario para vivir. El pan de vida es el Logos, la palabra. Es un pan de futuro. Exhorta a vivir del mañana, del amor de Dios que nos hace ser responsables unos de otros.

6.- Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden

Toda ofensa supone una vulneración de la verdad y el amor. Provoca represalias formando cadenas de agravios. La ofensa sólo se puede superar mediante el perdón, no a través de la venganza. No se puede presentar ante Dios quien no se haya reconciliado con su hermano. Antes del don de la Eucaristía, se arrodilló ante sus discípulos y les lavó los pies sucios, los purificó con su amor humilde.

La ofensa es una realidad, una fuerza objetiva que ha causado una destrucción que se ha de remediar. El perdón cuesta algo, ante todo al que perdona: tiene que superar en su interior el daño recibido, debe como cauterizarlo dentro de sí, y con ello renovarse a sí mismo, de modo que luego este proceso de transformación, de purificación interior, alcance también al otro, al culpable, y así ambos, sufriendo hasta el fondo el mal y superándolo, salgan renovados.

La idea de que el perdón de las ofensas, la salvación de los hombres desde su interior, haya costado a Dios el precio de la muerte de su Hijo se ha hecho hoy muy extraña, recodar que el Señor:

«Soportó nuestros sufrimientos, cargó con nuestros dolores», que fue «traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes» y que «sus cicatrices nos curaron»

Is 53, 4-6

Hoy ya no nos cabe en la cabeza. Por la banalización del mal, individualismo, negar existencia Dios bueno, difamar al hombre, impide entender el misterio de la expiación.

Dios pudo crear el mundo de la nada con una sola palabra, pero que sólo pudo superar la culpa y el sufrimiento de los hombres interviniendo personalmente, sufriendo Él mismo en su Hijo, que ha llevado esa carga y la ha superado mediante la entrega de sí mismo. Superar la culpa exige el precio de comprometer el corazón, y aún más, entregar toda nuestra existencia. Y ni siquiera basta esto: sólo se puede conseguir mediante la comunión con Aquel que ha cargado con todas nuestras culpas.

42%

La petición del perdón invita ante todo al agradecimiento, y después también a enmendar con Él el mal mediante el amor, a consumirlo sufriendo. Y al reconocer cada día que para ello no bastan nuestras fuerzas, que frecuentemente volvemos a ser culpables, entonces esta petición nos brinda el gran consuelo de que nuestra oración es asumida en la fuerza de su amor y, con él, por él y en él, puede convertirse a pesar de todo en fuerza de salvación.

42%

7.- No nos dejes caer en la tentación

Una mirada al Libro de Job, en el que ya se perfila en muchos aspectos el misterio de Cristo, nos puede proporcionar más aclaraciones. Satanás ultraja al hombre, para así ofender a Dios: su criatura, que Él ha formado a su imagen, es una criatura miserable. Todo lo que en ella parece bueno es más bien pura fachada; en realidad, al hombre —a cada uno— sólo le importa su bienestar. Éste es el diagnóstico de Satanás.

42%

El Libro de Job nos puede ayudar también a distinguir entre prueba y tentación. Para madurar, para pasar cada vez más de una religiosidad de apariencia a una profunda unión con la voluntad de Dios, el hombre necesita la prueba. Igual que el zumo de la uva tiene que fermentar para convertirse en vino de calidad, el hombre necesita pasar por purificaciones, transformaciones, que son peligrosas para él y en las que puede caer, pero que son el camino indispensable para llegar a sí mismo y a Dios. El amor es siempre un proceso de purificación, de renuncias, de transformaciones dolorosas en nosotros mismos y, así, un camino hacia la madurez.

42%

Dios concede poder limitado al enemigo para tentarnos. No dar al Maligno más fuerza de lo soportable. Dos motivos: para nuestra penitencia o para dar gloria a Dios. Los Santos están llamados a seguir las huellas de Job y cargar con culpas de nuestra época.

Así, en nuestra oración de la sexta petición del Padrenuestro debe estar incluida, por un lado, la disponibilidad para aceptar la carga de la prueba proporcionada a nuestras fuerzas; por otro lado, se trata precisamente de la petición de que Dios no nos imponga más de lo que podemos soportar; que no nos suelte de la mano.

43%

8.- Y líbranos del mal

Petición de esperanza en la Redención: sálvanos, líbranos. Maligno impersonal o no, viene a ser lo mismo. Es lo máximo que podemos pedir. Invita al examen de conciencia. Entra en la liturgia de la Iglesia como aspecto humano para «evitar cualquier perturbación».

Se presenta hoy la ideología del éxito, del bienestar, que nos dice: Dios es tan sólo una ficción, sólo nos hace perder tiempo y nos quita el placer de vivir. ¡No te ocupes de Él! ¡Intenta sólo disfrutar de la vida todo lo que puedas! También estas tentaciones parecen irresistibles. El Padrenuestro en su conjunto, especialmente «líbranos del mal», nos quieren decir: cuando hayas perdido a Dios, te habrás perdido a ti mismo; entonces serás tan sólo un producto casual de la evolución, entonces habrá triunfado realmente el «dragón». Pero mientras éste no te pueda arrancar a Dios, a pesar de todas las desventuras que te amenazan, permanecerás aún íntimamente sano.

43%

Conclusión

En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Y esta Palabra enunció el Padrenuestro como forma de relacionarse con el Creador. Hemos visto la profundidad de estas palabras. Es importante lo que se dice y también lo que se omite. Otras oraciones como el Avemaría retoman las palabras de la Virgen, ángeles o grandes Santos. Otras como el Credo exponen claramente las bases de nuestra fe cristiana. Si conoces alguna que te impacte y quieres compartirla será de agradecer.

71 / 100 Puntuación SEO

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.