📜 El Evangelio de San Juan y sus imágenes 🖼️

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«En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios». Uno de los mejores comienzos de la literatura universal. Sabiduría inigualable. ¿Cómo pudo un sencillo pescador del Mar de Galilea escribir algo tan trascendente? Estudiando el texto, se descubre un Evangelio profundo, unificador del cuerpo bíblico. Mitos, tradiciones paganas y pensamientos filosóficos de La Antigüedad confluyen misteriosamente en la figura de Cristo y en la Cruz.

El gancho

El Evangelio de Juan siempre me pareció interesante, sublime, como un sueño bordado con palabras e imágenes. Ratzinger, mi teólogo de cabecera, lo aborda en el libro: Jesús de Nazaret: del bautismo a la Transfiguración. Los pensamientos de este artículo están basados en el capítulo 8 de este libro. Ratzinger describe las figuras alegóricas principales de este Evangelio. Este artículo es un resumen de notas sobre este capítulo.

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Puntuación: 5 de 5.

El contexto histórico

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San Juan evangelista por El Greco

Origen

En Juan la divinidad de Jesús aparece sin tapujos. Consta de grandes sermones con imágenes, no parábolas. Y escenario trasladado de Galilea a Jerusalén. Los exégetas modernos niegan la historicidad del texto. Ellos dan dataciones muy tardías pero últimos estudios las rebajan al siglo I y ellos siguen negando su historicidad.

El origen del Evangelio está en la aristocracia sacerdotal de Jerusalén. El origen principal es Juan el Zebedeo (Jn 19, 35) Un testigo ocular de la crucifixión, una figura histórica. Esto es novedoso respecto a los Evangelios sinópticos. ¿Un pobre pescador pudo escribir el Evangelio? Las dudas históricas se han solucionado: era un sacerdote que fuera del templo, era pescador. Tenía casa en Galilea y la casa de la Última Cena.

Según la costumbre judía, el dueño de la casa o en su ausencia, como en este caso, «su hijo primogénito se sentaba a la derecha del invitado, apoyando la cabeza en su pecho»

Referencia a San Juan por Cazelles

Testigo fiel a los hechos

La complejidad en la redacción del Evangelio plantea otras preguntas. Eusebio de Cesárea dice que «otro discípulo», Juan el presbítero, escribió el Evangelio. Pudo conocer a Jesús. Y fue el administrador de la tradición recibida de Juan el Zebedeo.

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Tumba de San Juan (Éfeso, Turquía)

Hay exégetas que niegan la historicidad del texto. Una fe que deja de lado lo histórico se convierte en realidad en «gnosticismo». Se prescinde de la carne, de la encarnación, precisamente de la historia verdadera. Pero el hecho de que no pretendan llegar a este tipo de literalidad no significa en modo alguno que sean, por así decirlo, composiciones poéticas.

Juan quiere informar como «testigo» de lo sucedido. Nadie como Juan ha puesto de relieve precisamente esta dimensión de lo que verdaderamente ha sucedido —la «carne» de la historia. Además habla por nosotros, la Iglesia. No es una invención suya. Usa la palabra «recordarse» en 3 momentos de su Evangelio: purificación en el templo, Domingo de Ramos y Resurrección.

Recuerdo como fuente de conocimiento

La meta a la que tiende el Evangelio es la unidad de Logos y los hechos. La resurrección enseña una nueva forma de ver; descubre la relación entre las palabras de los profetas y el destino de Jesús. Despierta el «recuerdo», esto es, hace posible el acceso al interior de los acontecimientos, a la relación entre el hablar y el obrar de Dios.

Se acerca mucho a lo que Lucas dice sobre el recuerdo de la Madre de Jesús. Lucas describe este proceso del «recordar» en tres momentos de la historia de la infancia de Jesús. La memoria de María es, ante todo, un fijar en la mente los acontecimientos, pero es más que eso: es una confrontación interior con lo acontecido. De esta manera penetra en su interior, ve los hechos en su contexto y aprende a comprenderlos.

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Casa de María, Éfeso (Turquía)

Como «Evangelio pneumático», el Evangelio de Juan no sólo proporciona una especie de transcripción taquigráfica de las palabras y del camino de Jesús, sino que, en virtud de la comprensión que se obtiene en el recordar, nos acompaña más allá del aspecto exterior hasta la profundidad de la palabra y de los acontecimientos, esa profundidad que viene de Dios y nos conduce a Él. El Evangelio es, como tal, «recuerdo», y eso significa: se atiene a la realidad que ha sucedido y no es una composición épica sobre Jesús, una alteración de los sucesos históricos. Más bien nos muestra verdaderamente a Jesús, tal como era y, precisamente de este modo, nos muestra a Aquel que no sólo era, sino que es; Aquel que en todos los tiempos puede decir en presente: «Yo soy». «Os aseguro que antes de que Abraham naciera, Yo soy» (Jn 8, 58). Este Evangelio nos muestra al verdadero Jesús, y lo podemos utilizar tranquilamente como fuente sobre Jesús.

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El Evangelio de Juan se basa en el Antiguo Testamento con la promesa de Moisés y su relación con Cristo. Y tiene un carácter litúrgico a través de las festividades judías. Las grandes imágenes del Evangelio de Juan son las siguientes.

El agua

Hay tres formas de agua usadas en la simbología bíblica: manantial, río y mar. En el evangelio de Juan el agua aparece en varias ocasiones:

Renacer de Nicodemo

En el capítulo 3 con Nicodemo. Jesús sostiene una profunda conversación con Nicodemo sobre el sentido del volver a nacer y menciona el «Reino de los Cielos» (rarísima en los textos joánicos​) Jesús se sorprende al ver que «un maestro en Israel» no entiende el discurso sobre el «renacer del agua y del espíritu». El hombre debe renacer a través del bautismo. Cristo e Iglesia van unidos: de esta manera se produce el «renacer». En el sacramento, el agua simboliza la tierra materna, la Santa Iglesia que acoge en sí la creación y la representa.

El agua viva de la Samaritana

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El diálogo con la Samaritana es uno de mis favoritos. Jesús es el nuevo Jacob. El hombre necesita agua viva. Este mismo deseo también con el pan. Jesús es también el nuevo Moisés. Dones no sometidos a la muerte ni transformación.

Jesús responde también a la pregunta: ¿cómo se bebe esta agua de vida? ¿Cómo se llega hasta la fuente y se toma el agua? «El que cree en mí…». La fe en Jesús es el modo en que se bebe el agua viva, en que se bebe la vida que ya no está amenazada por la muerte.

Otros textos mencionando agua. Curación del enfermo en la piscina de Bethesda. Ofrecimiento de agua en la fiesta de las Tiendas. Curación del ciego de nacimiento lavándose en la piscina de Siloé. Siloé significa «el enviado». También en el lavatorio de los pies en la Última Cena, como manifestación de su humildad.

Símbolo de ríos y templo desde la Cruz

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Pero sobretodo en la Cruz, Juan cuenta que sale sangre y agua de la lanzada. Simbolizan el Bautismo y Eucaristía que nacen del corazón de Cristo. En su primera carta manda una crítica a quienes sólo quieren ver el agua y no la sangre en la Redención de Cristo. Es muy actual. Cristo e Iglesia van unidos. No podemos quedarnos sólo en el agua porque sino queda todo reducido a un mero moralismo, doctrina o intelectualidad. La palabra sin el cuerpo pierde fuerza.

La Biblia como ríos de agua viva. Todo el Evangelio de Juan, como también los Evangelios sinópticos y toda la literatura del Nuevo Testamento, legitiman la fe en Jesús sosteniendo que en Él confluyen todos los ríos de la Escritura. Pero también de la filosofía (Filón) y la mitología (Dionisos, Hadad Rimon)

El cuerpo del Crucificado, del que brota sangre y agua (cf. 19, 34). Lo muestra como el verdadero templo, que no está hecho de piedra ni construido por mano de hombre y, precisamente por eso, porque significa la presencia viva de Dios en el mundo, es y será también fuente de vida para todos los tiempos. Quien mire con atención la historia puede llegar a ver este río que, desde el Gólgota, desde el Jesús crucificado y resucitado, discurre a través de los tiempos. Puede ver cómo allí donde llega este río la tierra se purifica.

Los Santos son oasis. El creyente se hace uno con Cristo y participa de su fecundidad. El hombre creyente y que ama con Cristo se convierte en un pozo que da vida.

La vid y el vino

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Los 3 grandes dones de la tierra se han convertido en sacramentales: pan, vino y aceite representan sencillez, fiesta y perfección respectivamente.

Símbolo de abundancia y celebración

Encontramos el vino en el relato de las Bodas de Caná. El «todavía no ha llegado mi hora» hace referencia a su glorificación en la cruz. En la Eucaristía Cristo anticipa su segunda venida. La señal de Dios es la sobreabundancia, es la fiesta de Dios con la humanidad. Nupcias de Dios con la humanidad que ha venido con Cristo.

Superando el mito de Dionisos

Se quiere relacionar las bodas con el mito precristiano de Dionisos. Filón de Alejandría lo desmitifica diciendo que el verdadero dispensador de vino es el Logos, es decir Cristo. Además se ve en Antiguo Testamento con Melquisedec (Salmo 110), como precursor de Cristo al presentar el vino y el pan. Es un sacerdote cósmico. San Juan habría pensado en esto, no en Dionisos.

En Juan 15, en los sermones de despedida de Jesús, Éste se llama vid. En Isaías 5, 1-7 está la Canción de la Viña. La viña es la esposa, Israel, que da frutos malos representando la infidelidad de Israel con Dios. Dios amenaza con abandonar la viña. Cristo transforma este relato con la Parábola de los Viñadores Homicidas Mc 12,1-12.

La parábola de los Viñadores Homicidas

Jesús perfecciona este salmo y lo transforma añadiéndole una promesa. Es la llamada Parábola de los Viñadores Homicidas. Israel ahora es representado por los arrendatarios de la viña, que matan al hijo del dueño. Jesús promete un cambio de arrendatarios. En las anteriores parábolas descritas en este artículo, se hace una Cristología indirecta.

Aquí se hace Cristología directa. Cristo predice su muerte en la cruz. Y esta piedra no será desechada, será la piedra angular del nuevo templo. La imagen de la viña se transforma en templo. El significado más profundo de la parábola: encarnación, muerte y resurrección se manifiestan en toda su magnitud.

Promesa purificadora

La exégesis moderna deja la interpretación de esta parábola en el pasado, en la muerte de Cristo. Pero Dios habla en presente y futuro. Se puede ver el problema de hoy donde hemos matado a Dios y nos hemos convertido en los dueños de la viña.

La promesa es que Cristo se hace viña. Nunca nos arrancará ni abandonará. Promesa irrevocable que exige purificación para evitar la autoexaltación a través de mortificaciones. La purificación da fruto. El fruto es el amor. Esto se hace con permanencia, perseverancia, constancia y paciencia.

Agustín vivió profundamente la fatiga de esta paciencia después de la luz radiante del comienzo, después del momento de la conversión, y precisamente de este modo conoció el amor por el Señor y la inmensa alegría de haberlo encontrado.

Si el fruto que debemos producir es el amor, una condición previa es precisamente este «permanecer», que tiene que ver profundamente con esa fe que no se aparta del Señor. En el versículo Jn 15,7 se habla de la oración como un factor esencial de este permanecer.

El pan

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Cristo supera a Moisés

La multiplicación de los panes es el signo principal de la misión mesiánica de Cristo. Sucede al final de su predicación pública en Galilea. Es además su encrucijada porque a partir de ese momento, su misión es un camino hacia la cruz.

Se trata de una comparación entre Moisés y Jesús. Cristo supera las limitaciones de Moisés. Cristo es agua de la roca, pan del Cielo y supera la limitación de Moisés de no ver el rostro de Dios. Dos dones dados a Moisés se completan en Cristo: el nombre de Dios y la Torá, que representa el pan. Ahora Cristo se proclama el nombre de Dios y el pan de vida.

La clave decisiva para la imagen de Jesús en el Evangelio de Juan se encuentra en la afirmación conclusiva del Prólogo: «A Dios nadie lo ha visto jamás; el Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer» (Jn 1, 18). Sólo quien es Dios, ve a Dios: Jesús. Él habla realmente a partir de la visión del Padre, a partir del diálogo permanente con el Padre, un diálogo que es su vida. Si Moisés nos ha mostrado y nos ha podido mostrar sólo la espalda de Dios, Jesús en cambio es la Palabra que procede de Dios, de la contemplación viva, de la unidad con Él.

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Falsa salvación como bienestar

Muchos coetáneos de Cristo entendían la salvación desde un punto de vista puramente material, el del bienestar general, y con ello rebajaban al hombre y, en realidad, excluían a Dios. Eran los que querían hacer rey a Cristo tras la multiplicación de los panes y peces.

Los que escuchan están dispuestos a trabajar, a actuar, a hacer «obras» para recibir ese pan; pero no se puede «ganar» sólo mediante el trabajo humano, mediante el propio esfuerzo. Únicamente puede llegar a nosotros como don de Dios, como obra de Dios: toda la teología paulina está presente en este diálogo. La realidad más alta y esencial no la podemos conseguir por nosotros mismos; tenemos que dejar que se nos conceda y, por así decirlo, entrar en la dinámica de los dones que se nos conceden. Esto ocurre en la fe en Jesús, que es diálogo y relación viva con el Padre, y que en nosotros quiere convertirse de nuevo en palabra y amor.

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Dimensión cósmica: muerte fecunda

Cristo se hace pan en la Encarnación y sangre en la Cruz. Define la Eucaristía. La teología de la encarnación y de la cruz se entrecruzan. Hay una dimensión cósmica: el primer hombre, Adán, se convirtió en ser vivo. El último Adán en Espíritu que da la vida. El pan presupone que el trigo ha muerto para dar fruto. El pan terrenal de la Eucaristía lleva la semilla de Cristo crucificado, lleva el misterio de su muerte y resurrección.

Superando el mito en la realidad

Ratzinger menciona la conversión de C. S. Lewis cuando se dio cuenta de que los principales mitos paganos sobre el pan de vida convergían en Cristo. Las religiones paganas hablaban del pan como punto de partida dioses que morían y resucitaban. Era la esperanza de vida después de la muerte. Pero Cristo es real, podemos visitar los lugares por los que anduvo, no es un mito. Es la diferencia con el paganismo. Lewis se da cuenta de esto.

El pastor

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Contexto histórico: superando el mito de nuevo

La figura del pastor tiene historia. Los reyes eran considerados pastores. Se anticipa la figura de Cristo Rey. Ez 34 habla de pastores egoístas. Filón, filósofo contemporáneo de Jesús dice que Dios dará como pastor al Logos. Cristo cambiará esa figura al buen pastor. Jn 10 es el Sermón del Pastor. Cristo no es sólo pastor, es además alimento.

Los últimos profetas dan giro sorprendente anunciando un pastor asesinado cuyas ovejas serán dispersadas Zc 13,7. Se nombra a Hadad Rimon dios pagano de la vegetación que muere y resucita y del que manará una fuente y limpiará impurezas. Es una prefiguración de Cristo. Zc 12 mirarán al que atravesaron. Ex 12, 46 no le quebrantarán un hueso. San Juan Bautista lo prefigura diciendo «Éste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo».

Claves del Sermón de Juan sobre el Buen Pastor

La puerta del amor

El buen pastor entra por la puerta. Cristo se dice puerta. «Simón Hijo de Juan ¿me amas?» pregunta 3 veces Jesús a Pedro. Relación personal que sabe hasta el origen del pastor. Se es pastor a través del amor. Se es pastor a través de Jesús. Y Jesús será pastor por el Padre. Un pastor que deberá dar la vida por sus ovejas. La escena termina con un carga tu cruz y «sígueme».

Dar la vida por las ovejas

El ladrón se apodera de la oveja para matarla. Cristo da la vida por ellas. Los verdes pastos son la palabra, el amor. Este punto lleva más allá la filosofía de Filón. A través de la Encarnación y Resurrección del Hijo.

La cruz es el punto central del sermón sobre el pastor, y no como un acto de violencia que encuentra desprevenido a Jesús y se le inflige desde fuera, sino como una entrega libre por parte de Él mismo: «Yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente» (Jn 10, 17s). Aquí se explica lo que ocurre en la institución de la Eucaristía: Jesús transforma el acto de violencia externa de la crucifixión en un acto de entrega voluntaria de sí mismo por los demás. Jesús no entrega algo, sino que se entrega a sí mismo. Así, Él da la vida.

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Conocimiento y pertenencia

Un tercer motivo es el conocimiento entre el pastor y la ovejas. El Pastor conoce las ovejas porque le pertenecen. Ese conocimiento y pertenencia se hace a través de una aceptación interior. Es una pertenencia interior.

Los hijos «pertenecen» a los padres y son a la vez criaturas libres de Dios, cada uno con su vocación, con su novedad y su singularidad ante Dios. No se pertenecen como una posesión, sino en la responsabilidad. Se pertenecen precisamente por el hecho de que aceptan la libertad del otro y se sostienen el uno al otro en el conocerse y amarse; son libres y al mismo tiempo una sola cosa para siempre en esta comunión. De este modo, tampoco las «ovejas», que justamente son personas creadas por Dios, imágenes de Dios, pertenecen al pastor como objetos; en cambio, es así como se apropian de ellas el ladrón o el salteador. Ésta es precisamente la diferencia entre el propietario, el verdadero pastor y el ladrón: para el ladrón, para los ideólogos y dictadores, las personas son sólo cosas que se poseen. Pero para el verdadero pastor, por el contrario, son seres libres en vista de alcanzar la verdad y el amor; el pastor se muestra como su propietario precisamente por el hecho de que las conoce y las ama, quiere que vivan en la libertad de la verdad. Le pertenecen mediante la unidad del «conocerse», en la comunión de la Verdad, que es Él mismo. Precisamente por eso no se aprovecha de ellas, sino que entrega su vida por ellas. Del mismo modo que van unidos Logos y encarnación, Logos y pasión, también conocerse y entregarse son en el fondo la misma cosa.

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El conocimiento pastor oveja se relaciona con el de Dios Padre y Dios Hijo. Hay unión cognoscitiva Hijo Padre que recorre a cada oveja. La Iglesia, las ovejas, estamos unidos con la Trinidad. El Hijo, el pastor, no es independiente, está inmerso en la Trinidad. No se apodera de nosotros sino que nos conduce a la verdadera libertad, en la comunión con Dios:

Sólo en Dios y a través de Dios se conoce verdaderamente al hombre. Un conocer que reduzca al hombre a la dimensión empírica y tangible no llega a lo más profundo de su ser. El hombre sólo se conoce a sí mismo cuando aprende a conocerse a partir de Dios, y sólo conoce al otro cuando ve en él el misterio de Dios.

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La unidad

El último punto del Sermón del Pastor de Juan es la unidad del rebaño. Un solo pastor reunirá a toda la humanidad. Con la esperanza de una vida tranquila pues el pastor será el primero en recorrer los valles oscuros de la muerte. Él nos recogerá de las zarzas y desiertos de nuestra vida. Es un consuelo de la Iglesia perseguida.

Conclusión

Estamos ante lo que muchos consideran como el Evangelio de la culminación. Juan completa el entendimiento de los Evangelios sinópticos: Marcos, Mateo y Lucas. Juan recoje la tradición del Antiguo Testamento y presenta su testimonio histórico. Mediante el recuerdo de los acontecimientos, da una explicación a la misión de Jesús. De esta manera forma un cuerpo homogéneo con el resto de los Evangelios y con el Antiguo Testamento. El cumplimiento de profecías y superación de mitos en Cristo es asombroso: Dionisos, Filón, Hadad Rimon, reyes como pastores, semilla que muere y resucita, etc. La construcción de imágenes y estilo casi poético lo hacen particularmente bello.


Notas tomadas durante la lectura:

60% 8 Evangelio de Juan. Origen en tradición Zebedeo: posible sacerdote pescador. Juan Presbítero lo escribe (según Eusebio) Exégesis moderna niega historicidad. Parte de testigo ocular que mediante recuerdos da sentido a hechos históricos: Presentación Templo, Domingo Ramos y Resurrección. No es un poema épico de Cristo. Basado en Antiguo Testamento y carácter litúrgico por fiestas judías. Recordar similar al de María.

63% Símbolo agua: Nicodemo: renacer por agua (Iglesia) y espíritu (Dios) Cristo e Iglesia van unidos. Samaritana: Cristo nuevo Jacob y Moisés. La fe en Jesús es modo en que se bebe el agua viva.Cruz: mana sangre y agua. Cristianismo actual no puede quedarse sólo con la palabra. La sangre da fuerza y sentido con Redención Cristo. Si sólo palabra, mero moralismo.Cristo crucificado es nuevo templo con ríos purificantes.

66% La vid. Bodas de Caná signo sobreabundancia. No mito Dionisos, sino liturgia cósmica de Melquisedec. Cristo Logos es el dispensador vino. Antiguo Testamento tiene canción viña sin promesa. Cristo la transforma en parábola viñadores homicidas con promesa. Cristo se hace vid. No seremos abandonados. Vid es ahora templo. Exige purificación cuyo fruto es amor, con permanencia en la fe a través de la en la oración.

69% El pan: El principal signo es la multiplicación de los panes. Jesús cumple y supera los dones de Moisés: nombre de Dios, agua de la roca viva, la Torá, la Ley, son Cristo. No entendida por quienes querían hacerle rey. Dimensión cósmica de Cristo: empieza en la Encarnación y se consuma en la Resurrección. Es el nuevo Adán que instaura el Espíritu en la Creación.Conversión CS Lewis: mitos pan convergen en Cristo!

72% El pastor: Jesús lleva más allá los mitos del pastor de la antigüedad: Cristo rey, Filón. Jesús no sólo pastor sino alimento. Últimos profetas ven pastor asesinado, lanzada, fuente, no quebrar huesos. Cristo es: 1 Puerta: pastor por amor al Padre como pregunta 3 veces a Pedro 2 Da vida por ovejas: no como ladrón que se apodera y mata 3 Conoce ovejas porque le pertenecen: pertenencia es entrega libre 4 Unirá rebaño

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