✝️ Crucifixión y sepultura de Jesús ⛪

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La crucifixion by Ambrosius Francken the Elder

Es un placer conocer la figura de Cristo de la mano de Ratzinger. Estoy siguiendo la Trilogía sobre Jesús de Nazaret y puedo decir que va in crescendo. Como cristiano iniciado esperaba un Jesús histórico más humano, más anodino. La ignorancia es muy mala. Es una crucifixión prefigurada desde Platón, pasando por el Libro de la Sabiduría del Antiguo Testamento. Un evento que da brillo a la Biblia y la convierte en un cuerpo homogéneo que desemboca en la figura de Cristo. Veamos por qué.

El gancho

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Puntuación: 5 de 5.

Ratzinger, mi teólogo de cabecera, desarrolla la crucifixión de Cristo en su libro: Jesús de Nazaret: Desde la Entrada en Jerusalén hasta la Resurrección. Los pensamientos de este artículo están basados en el capítulo 8 de este libro. Este artículo es un resumen de notas sobre este capítulo. Muchos textos son copias del libro.

Reflexión preliminar: palabra y acontecimiento en el relato de la pasión

La Biblia cobra sentido y se hace una

Los hechos se cree que sucedieron en lo que hoy es la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén. Los cuatro evangelistas nos hablan de las horas en las que Jesús sufre y muere en la cruz. Concuerdan en lo esencial del acontecimiento, pero con matices diferentes. Lo singular es que estas narraciones están llenas de alusiones y citas del Antiguo Testamento: la Palabra de Dios y el acontecimiento se compenetran mutuamente. Los hechos están repletos de palabra, de sentido; y también viceversa: lo que hasta ahora había sido sólo palabra —a veces palabra incomprensible— se hace realidad.

Las narraciones surgen de un proceso de aprendizaje de la Iglesia naciente. En un primer momento parece un hecho irracional que pone en cuestión el anuncio de Cristo y su figura.

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Wikimedia CommonsFile:Zünd Gang nach Emmaus 1877.jpg – Wikimedia Commons

El relato de Emaús es un ejemplo del proceso de aprendizaje, siempre con Cristo. Moisés y los Profetas habían hablado anticipadamente de la pasión de Cristo. Lo «absurdo» manifiesta ahora su más profundo significado. En el acontecimiento aparentemente sin sentido se ha abierto en realidad el verdadero sentido del camino humano; el sentido ha conseguido la victoria sobre el poder de la destrucción y del mal.

Los hechos, en un primer momento incomprensibles, llevaron a una nueva comprensión de la Escritura. Así, la concordancia que se encuentra entre hecho y palabra no solamente determina la estructura de los relatos del acontecimiento de la Pasión (y de los evangelios en general), sino que es constitutiva para la misma fe cristiana. Sin ella no se puede entender el desarrollo de la Iglesia, cuyo mensaje recibió, y recibe todavía, su credibilidad y su relevancia histórica precisamente de esta trabazón entre sentido e historia.

Dos textos veterotestamentarios son fundamentales dentro de la Pasión de Jesús:

Salmo 22

Se deja oír toda la pena de quien sufre ante el Dios aparentemente ausente. El gritar es el tono general del Salmo. Hay escarnio al orante. «Acudió al Señor, que lo ponga a salvo; que lo libre, si tanto lo quiere». El sufrimiento indefenso es interpretado como prueba de que Dios no ama verdaderamente al afligido. En el versículo 19 se hecha a suertes sus vestiduras, cosa que realmente se cumplió durante la Pasión.

Al final el grito de angustia se convierte en confianza. Los desválidos quedarán saciados es una alusión a la Eucaristía. La salvación no sólo es para el orante, se hace universal.

Isaías 53

Se ha tratado este texto en la oración sacerdotal de Jesús. Estamos ante un texto misterioso, en cuya lectura se puede percibir de nuevo el asombro del primer cristianismo al ir comprobando que el camino de Jesucristo ya se había ido anunciando paso a paso. El profeta —leído ahora con todos los medios modernos del análisis crítico del texto— habla como si fuera un evangelista.

Jesús en la cruz

La primera palabra de Jesús en la cruz: «Padre, perdónalos»

Cristo no conoce el odio ni la venganza. Incluso justifica a sus verdugos con la ignorancia. Este argumento será utilizado por Pedro en el Sermón de Pentecostés y su discurso en el pórtico de Salomón tras curar a un lisiado. En el relato de los Magos de Oriente, los sacerdotes sabían que venía el Mesías pero no supieron reconocerlo.

La autosuficiencia no alcanza la verdad

También San Pablo reconocerá su ignorancia cuando perseguía y mataba cristianos. Él que había tenido los mejores maestros y se consideraba escriba reconoce que no sabía nada. Es precisamente la ignorancia lo que le ha salvado, haciéndole capaz de conversión y de perdón. Revela lo problemático de un saber que se cree autosuficiente, y por eso no alcanza la verdad misma que debería transformar al hombre.

La ignorancia como paradigma bíblico

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San Pablo

Esta coexistencia entre saber e ignorancia, de conocimiento material y profunda incomprensión, existe en todos los tiempos. Por eso la palabra de Jesús sobre la ignorancia, con sus aplicaciones en las distintas situaciones de la Escritura, debe sacudir también, precisamente hoy, a los presuntos sabios.

¿Acaso no somos ciegos precisamente en cuanto sabios? ¿No somos quizás, justo por nuestro saber, incapaces de reconocer la verdad misma, que quiere venir a nuestro encuentro en aquello mismo que sabemos? ¿Acaso no esquivamos el dolor provocado por la verdad que traspasa el corazón?

Características de la ignorancia

La ignorancia atenúa la culpa, deja abierta la vía hacia la conversión. Pero no es simplemente una causa eximente, porque revela al mismo tiempo una dureza de corazón, una torpeza que resiste a la llamada de la verdad. Es consolador que Cristo justifique nuestro pecado, de los que saben y los que no, con la ignorancia. Es un Dios misericordioso.

Las burlas a Jesús

Los que pasaban

«¡Anda!, tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo bajando de la cruz» (Mc 15,29s) No saben que justamente en este momento se está cumpliendo la destrucción del templo y que, así, se está formando el nuevo templo.

El velo del Templo se rasgará. Este velo separaba el Sancta Sanctorum de la gente. Indica que la época del antiguo templo y sus sacrificios se ha acabado. El acceso a Dios queda a partir de ahora abierto a todos.

Miembros del Sanedrín

Las 3 categorías del Templo: sacerdotes, escribas y ancianos le dicen palabras de escarnio del Libro de la Sabiduría. Habla del justo que estorba la vida malvada de otros, se llama a sí mismo hijo de Dios y es condenado a la desventura (cf. Sb 2,10-20)

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Mito de la Caverna de Platón

Jesús es realmente Aquel del que se habla en el Libro de la Sabiduría. Precisamente en la situación de impotencia exterior, Él se revela como el verdadero Hijo de Dios. El Libro de la Sabiduría ha tomado esta idea del filósofo Platón (El Estado), la ha introducido en el Antiguo Testamento – en el Libro de la Sabiduría – y, ahora, esta idea apunta directamente a Jesús.

En el escarnio, el misterio de Jesucristo se demuestra verdadero. Así como no se había dejado seducir por el diablo para que se tirase desde el pináculo del templo (cf. Mt 4,5-7; Lc 4,9-13), tampoco cede ahora a esta tentación.

Los crucificados

Mateo y Marcos caracterizan con la misma palabra lēstēs (bandido), con la que Juan describe a Barrabás. Probablemente son combatientes de la resistencia. Pilato sabe que el tipo de delito de Cristo es diferente al de los ladrones y lo pone en el Titulus Crucis: «Jesús el Nazareno, el rey de los judíos» (Jn 19,19). Jesús es proclamado rey públicamente. Es comprensible que los miembros del Sanedrín se vieran contrariados por este título, con el que Pilato quiere seguramente expresar también su cinismo contra las autoridades judías.

Esta inscripción, que equivale a una proclamación como rey, está ahora ante la historia del mundo. Jesús ha sido «elevado». La cruz es su trono desde el que atrae el mundo hacia sí. Domina como el verdadero rey, domina a su modo; de una manera que ni Pilato ni los miembros del Sanedrín habían podido entender.

El Buen Ladrón

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WikipediaArchivo:Titian – Christ and the Good Thief – WGA22832.jpg …

Uno de ellos intuye el misterio de Jesús.este hombre crucificado a su lado hace realmente visible el rostro de Dios, es el Hijo de Dios. Y, entonces, le implora: «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino»

La respuesta de Jesús al Buen Ladrón va más allá de la petición. En lugar de un futuro indeterminado habla de un «hoy»: «Hoy estarás conmigo en el paraíso» (Lc 23,43) También estas palabras están llenas de misterio, pero nos enseñan ciertamente una cosa: Jesús sabía que entraba directamente en comunión con el Padre, que podía prometer el paraíso ya para «hoy». Sabía que reconduciría al hombre al paraíso del cual había sido privado: a esa comunión con Dios en la cual reside la verdadera salvación del hombre.

Así, en la historia de la espiritualidad cristiana, el buen ladrón se ha convertido en la imagen de la esperanza, en la certeza consoladora de que la misericordia de Dios puede llegarnos también en el último instante; la certeza de que, incluso después de una vida equivocada, la plegaria que implora su bondad no es vana. «Tú que escuchaste al ladrón, también a mí me diste esperanza», reza, por ejemplo, el Dies irae.

El grito de abandono de Jesús

Los que pasaban por allí no comprendieron la exclamación de Jesús, pero la interpretaron como un grito dirigido a Elías.

Interpretaciones erróneas

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Cristo crucificado de Velázquez

La teología reciente ha estudiado estas palabras desde un punto de vista limitado y individualista. Rudolf Bultmann, por ejemplo, observa a este respecto: La ejecución de Jesús tuvo lugar «a causa de una interpretación errónea sobre su modo de obrar, entendido como el de un agitador político. Habría sido entonces —hablando desde el punto de visto histórico— un destino carente de sentido. Si o cómo Jesús haya visto en esto un sentido, no lo podemos saber. No debemos descartar la posibilidad que se haya derrumbado». Debía estar agotado e intentaba rezar.

Salmos eternos transformadores

Los creyentes siempre han sabido que es el inicio del Salmo 22. Grito por la ausencia aparente de Dios y su obrar aparentemente frío. Cristo asume, comparte y transforma el sufrimiento de todos los hombres. Hay certeza de respuesta divina. La Pasión entera está como narrada anticipadamente en este Salmo.

Los Padres de la Iglesia entendieron mejor estas palabras. Son un forcejeo con Dios. Los Salmos abrazan siempre el pasado, el presente y el futuro. Están en el presente del dolor y, sin embargo, llevan ya en sí el don de ser escuchados, de la transformación. San Agustín dice que Cristo reza como cabeza (unidad Eclesiástica) y cuerpo (propios sufrimientos y esperanzas)

Echan a suertes sus vestiduras

Era costumbre romana. Los soldados se repartían la ropa del reo. Era una túnica sin costuras. Los soldados decidieron no rasgarla. Indica la dignidad de Jesús como sumo sacerdote. También la unidad indestructible de la Iglesia

Tengo sed

Al principio de la crucifixión se le ofrece bebida calmante que rechaza. Al mediodía dice tengo sed. Se le ofrece vinagre cumpliéndose el Salmo 69. También Isaías 5: lamento de Dios porque la viña de Israel es agria.

La escena de la cruz sobrepasa la hora de la muerte de Jesús. No sólo Israel, sino también la Iglesia, nosotros, respondemos una y otra vez al amor solícito de Dios con vinagre, con un corazón agrio que no quiere hacer caso del amor de Dios. «Tengo sed»: este grito de Jesús se dirige a cada uno de nosotros.

Las mujeres junto a la cruz – la Madre de Jesús

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WikipediaArchivo:Evgraf Semenovich Sorokin – Crucifixion.jpg – Wikipedia …

«Había también unas mujeres que miraban desde lejos; entre ellas María Magdalena, María la madre de Santiago el Menor y de José, y Salomé, que, cuando estaba en Galilea, lo seguían para atenderlo; y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén» (Mc 15,40s)

Desconcierto y aflicción entre las seguidoras de Jesús. Se cumplen las palabras del profeta Zacarías: «Mirarán al que traspasaron» (Jn 19,37; cf. Za 2,10). Se aplicarán de manera profética al tiempo final: al momento del retorno del Señor, cuando todos mirarán al que viene con las nubes.

Se cumple también Zacarías, Cristo es una fuente de purificación: «Aquel día habrá una fuente abierta para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para lavar el pecado y la impureza» (13,1)

Historicidad del Evangelio de Juan

Última voluntad de Cristo es no dejar sola a su Madre ni a su hijo predilecto. «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Cuando Juan habla de hechos humanos como éste, quiere recordar ciertamente acontecimientos ocurridos. Sin embargo, lo que le interesa es siempre algo más que los hechos concretos del pasado. El acontecimiento se proyecta más allá de sí mismo hacia lo que permanece.

La mujer y María

Al llamar mujer a su Madre, Cristo relaciona la cruz con la boda de Caná, que era un signo precursor del vino que Cristo ofrece desde la Cruz, su sangre y agua. También se relaciona con la figura del nuevo Adán, que le corresponde nuevamente «la mujer» esta vez en la figura de María.

Otro paso en la maduración de la misma idea lo encontramos en la Carta a los Efesios, que aplica a Cristo y a la Iglesia la imagen del hombre que deja a su padre y a su madre y se hace una sola carne con la mujer (cf. 5,31s)

La Iglesia naciente no ha tenido dificultad alguna para reconocer en la mujer, por un lado, a María en sentido del todo personal y, por otro, para ver en ella, abarcando todos los tiempos, a la Iglesia esposa y Madre, en la cual el misterio de María se prolonga en la historia.

El discípulo predilecto somos nosotros

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Wikimedia CommonsFile:Frans Pourbus (I) – Crucifixion with the Virgin Mary, St John …

Al discípulo se le pide siempre que acoja en su propia existencia personal a María como persona y como Iglesia, cumpliendo así la última voluntad de Jesús. A cada uno se le confía la tarea de ponerla en práctica en la propia vida, tal como está previsto en el plan de Dios.

Jesús muere en la cruz

Cristo muere orando a las 15h. de la tarde (hora nona) En Lucas, su última plegaria está tomada del Salmo 31: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» (Lc 23,46; cf. Sal 31,6) Para Juan, la última palabra de Jesús fue: «Está cumplido» (19,30) expresando el amor hasta el extremo que Juan expresó al inicio de la Pasión en el lavatorio de los pies.

La fe cósmica

Considerando la oración sacerdotal de Jesús, vemos que ha llevado hasta el final su acto de consagración y sacrificio. La entrega de sí mismo y del mundo y a Dios. Se ha cumplido la nueva liturgia cósmica. En lugar de todos los otros actos cultuales se presenta ahora la cruz de Jesús como la única verdadera glorificación de Dios.

Los Evangelios sinópticos describen explícitamente la muerte en la cruz como acontecimiento cósmico y litúrgico: el sol se oscurece, el velo del templo se rasga en dos, la tierra tiembla, muchos muertos resucitan. Pero hay un proceso de fe más importante aún que los signos cósmicos: el centurión —comandante del pelotón de ejecución—, conmovido por todo lo que ve, reconoce a Jesús como Hijo de Dios: «Realmente éste era el Hijo de Dios» (Mc 15,39). Bajo la cruz da comienzo la Iglesia de los paganos. Desde la cruz, el Señor reúne a los hombres para la nueva comunidad de la Iglesia universal. Mediante el Hijo que sufre reconocen al Dios verdadero.

Cordero pascual sin huesos rotos

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Wikimedia CommonsFile:Peter Paul Rubens – Christ on the Cross between the Two …

Mientras los romanos, como intimidación, dejaban intencionadamente que los crucificados colgaran del instrumento de tortura después de morir, según el derecho judío debían ser enterrados el mismo día (cf. Dt 21,22s). Por eso el pelotón de ejecución tenía el cometido de acelerar la muerte rompiéndoles las piernas. Como ven a Cristo muerto, no le quiebran las piernas.

Se cumple el Salmo 34 ningún hueso se le romperá. Es la hora en que se sacrificaban los corderos pascuales. Estaba prescrito que no se les debía partir ningún hueso (cf. Ex 12,46). Jesús aparece aquí como el verdadero Cordero pascual. Jesús es el Cordero elegido por Dios mismo. En la cruz, Él carga con el pecado del mundo y nos libera de él.

La fuente de bendición

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Wikimedia CommonsFile:Herderkirche Weimar Cranach Altarpiece.jpg – Wikimedia Commons

Uno de ellos traspasa el costado —el corazón— de Jesús, «y al punto salió sangre y agua» (Jn 19,34) Los Padres han visto en este doble flujo de sangre y agua una imagen de los dos sacramentos fundamentales —la Eucaristía y el Bautismo son el nuevo caudal que crea la Iglesia y renueva a los hombres. Pero los Padres, ante el costado abierto del Señor exánime en la cruz, en el sueño de la muerte, se han referido también a la creación de Eva del costado de Adán dormido, viendo así en el caudal de los sacramentos también el origen de la Iglesia: han visto la creación de la nueva mujer del costado del nuevo Adán.

La sepultura de Jesús

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WikipediaArchivo:BurialofChrist CarlBloch.jpg – Wikipedia, la enciclopedia …

Después del drama del proceso, en el cual todo parecía una conjura contra Jesús y ninguna voz parecía levantarse en su favor, venimos ahora a saber del otro Israel: personas que están a la espera: José de Arimatea y Nicodemo. Gente con corazón sencillo en busca de la verdad.

José de Arimatea reclama a Pilato el cuerpo de Cristo y se le da una sepultura regia. Nuevo sepulcro – como el borrico sin montar – y exceso de ungüentos. Indica un profundo respeto por el difunto. Se envuelve el cuerpo en una Sábana o vendas de lino. La Sábana Santa de Turín es compatible con ambas versiones del Evangelio.

Las mujeres observan el proceso del sepelio. Tras el descanso sabático, el primer día de la semana por la mañana, vendrán para ungir el cuerpo de Jesús y así dejar lista la sepultura de manera definitiva. La unción es un proceso inútil en cuanto no detiene la corrupción del cuerpo ni lo resucita.

Verán que Jesús no tiene que ser conservado en la muerte, sino que Él —y ahora de modo real— está de nuevo vivo. Verán que Dios, de un modo definitivo y que sólo Él puede hacer, lo ha rescatado de la corrupción y, con ello, del poder de la muerte. Con todo, en la premura y en el amor de las mujeres se anuncia ya la mañana de la Resurrección.

La muerte de Jesús como reconciliación (expiación) y salvación

Con la cruz de Cristo, los antiguos sacrificios del templo quedaron superados definitivamente. Había ocurrido algo nuevo. La expiación, El «Cordero de Dios» había cargado sobre sí el pecado del mundo y lo había quitado de allí. La relación de Dios con el mundo, perturbada por la culpa de los hombres, había sido renovada. La reconciliación se había cumplido.

La convicción de fe

Jesús crucificado como hilastērion. Como hemos visto, con esta palabra se indica la cubierta del Arca de la Alianza. La suciedad del mundo es realmente absorbida, anulada, transformada mediante el dolor del amor infinito. Y puesto que en el Hombre Jesús está el bien infinito, ahora está presente y activa en la historia del mundo la fuerza antagonista de toda forma de mal; el bien es siempre infinitamente más grande que toda la masa del mal, por más que ésta sea terrible.

La respuesta para preguntas actuales

La convicción anterior es respuesta a una objeción suscitada repetidamente contra la idea de expiación. Tantas veces se dice: ¿Acaso no es un Dios cruel el que exige una expiación infinita? ¿No es esta una idea indigna de Dios? ¿No debemos quizás, en defensa de la pureza de la imagen de Dios, renunciar a la idea de expiación?

La realidad del mal, de la injusticia que deteriora el mundo y contamina a la vez la imagen de Dios, es una realidad que existe, y por culpa nuestra. No puede ser simplemente ignorada, tiene que ser eliminada. Ahora bien, no es que un Dios cruel exija algo infinito. Es justo lo contrario: Dios mismo se pone como lugar de reconciliación y, en su Hijo, toma el sufrimiento sobre sí. Dios mismo introduce en el mundo como don su infinita pureza. Dios mismo «bebe el cáliz» de todo lo que es terrible, y restablece así el derecho mediante la grandeza de su amor, que a través del sufrimiento transforma la oscuridad.

La mera equidad no basta

Nuestra moralidad personal no basta para venerar a Dios de manera correcta. San Pablo lo ha aclarado enérgicamente en la controversia sobre la justificación. Cristo que se ha hecho carne lleva en sí a todos nosotros y ofrece de este modo lo que no podríamos dar solamente por nosotros mismos.

Nuevo culto

«Sacrificio modelado por la palabra». Vertiente existencial de la nueva concepción del culto y del sacrificio. Se subraya con esto la dimensión de la corporeidad: precisamente nuestra existencia corpórea ha de estar impregnada de la Palabra y convertirse en entrega a Dios. Pablo, que tanto resalta la imposibilidad de la justificación fundándose en la propia moralidad. El culto verdadero es el hombre vivo que se ha convertido. Transforma a los hombres en una entrega a Dios y convierte el cosmos en una alabanza al Creador.

Quemando pecados

En las tribulaciones de la vida se nos purifica lentamente al fuego, podemos transformarnos en pan, por decirlo así, en la medida en que en nuestra vida y en nuestro sufrimiento se comunica el misterio de Cristo, y su amor hace de nosotros una ofrenda para Dios y para los hombres.

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